Published On: Mar, Jun 25th, 2013

Berlusconi se enfrenta a problemas con la Justicia cada vez mayores

Para entender la figua de Berlusconi desde España tenemos que recordar a Jesús Gil porque se trata de dos figuras muy parecidas.

Para quienes no lo recuerden, Jesús Gil era un constructor que se hizo famoso por una desastrosa promoción de viviendas en Los Ángeles de San Rafael (Madrid) por la que fue condenado a prisión e indultado en los últimos años del franquismo. A partir de ahí, con la llegada de la democracia y la atribución de competencias en urbanismo a los ayuntamientos, tuvo via libre para hacer turbios negocios que le proporcionaron ingentes cantidades de dinero. Con ese dinero y unas cuantas marrullerías más consiguió hacerse con un club de fútbol de primera división lo que le dio una presencia mediática impagable y que, a su vez, le facilitó formar un partido político cuyas siglas, GIL, coincidían con su apellido. Desembarcó en el Ayuntamiento de Marbella y lo saqueó hasta límites inimaginables. Cuando la justicia lo empezaba a acorralar, los documentos de sus procedimientos judiciales desaparecieron y el funcionario encargado de la custodia de esos documentos murió en lo que pareció un accidente. Mientras se reconstruían esos procedimientos y se le abrían otros nuevos, murió sin llegar a ingresar en prisión.

Lo más sorprendente de todo es que pese a que Jesús Gil es uno de los personajes excrementales de la sociedad española, siempre gozó de notable apoyo popular y ganaba las elecciones de Marbella con holgadas mayorías.

Anche tu brinda con "papi"

Berlusconi es un Jesús Gil con un lifting.

El expresidente italiano es un sinvergüenza a carta cabal aunque intenta mantener la apariencia y se hace llamar Il cavaliere para ocultar el origen ilícito de su riqueza. Que se sepa, tiene un largo historial de sobornos, amenazas, extorsiones y se le relaciona (sin que se hayan podido encontrar pruebas) con el “suicidio” de algunas de las personas que sabían cosas de eĺ que podían llevarle directamente a prisión.

Berlusconi ha usado el poder para enriquecerse sin escrúpulos hasta el punto de cambiar leyes penales para evitarse alguna condena y su inoperancia política llevó a la Comisión Europea a exigirle la dimisión so pena de abandonar al gobierno italiano a merced de “los mercados” lo que hubiese implicado la bancarrota de Italia en pocos meses.

La condena a siete años de cárcel e inhabilitación para cargos públicos conocida ayer por el caso Ruby todavía le da cierto aire porque es susceptible de recurso ante el tribunal supremo italiano pero en el próximo otoño, ese mismo tribunal tiene que confirmar condena por fraude fiscal en el caso Mediaset a 4 años de cárcel y 5 de inhabilitación para cargo público y la apelación de la condena a un año de cárcel del caso Unipol, por la publicación de escuchas telefónica en el diario Il Giornale, propiedad de su hermano Paolo.

Dentro de unos días, además, comenzarán las vistas preliminares de un procedimiento por soborno a un parlamentario para que votara a favor de Berlusconi e hiciera caer al gobierno de Prodi en 2006.

Y eso sin contar las numerosas demandas civiles paralelas a todos estos casos y la de su propio divorcio.

Todo esto tiene en Italia una repercusión moderada porque Berlusconi es propietario de casi el 60% de los medios de comunicación italianos. Por cierto, en España tampoco hablarán muy mal de él en ciertos medios porque es propietario (directa o indirectamente) de Telecinco, Cuatro y unos cuantos canales de radio y televisión.

El futuro judicial de Berlusconi, como se ve, es complicado pero en cualquier momento volverá a salir una nueva “hazaña” de este peligro público y se seguirá complicando.

Por supuesto, seguirá negando su culpabilidad y defendiendo su honor a la vez que ataca a los jueces acusándoles de una campaña en su contra y contra la voluntad de lo votantes italianos que le apoyan pero su futuro político es cada vez más negro.

 



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