Published On: Dom, Oct 12th, 2014

Orgulloso de ser español

Hoy 12 de octubre es el día elegido como Día Nacional de España. Coincide con el aniversario del Descubrimiento de América y con el Día de la Hispanidad. Es un día festivo en España y en muchos otros lugares del mundo, donde celebran la incorporación de América al mundo global de hoy día.

En España, es cierto, se ha instalado un cierto pesimismo social que nos hace dudar de nuestra capacidad para resolver nuestros problemas y afrontar el incierto futuro al que nos dirigimos. “La crisis” parece haber minado nuestra tradicional alegría de vivir y los desafíos sociales y políticos, sobre todo la corrupción y los independentismos, hacen que dudemos de nuestra fuerza como nación.

En estos casos siempre se suele recurrir a que en otros países el césped es más verde y la vida es mucho más fácil. Hace ya más de 150 años que Mariano de Larra escribió un memorable artículo titulado “En este país” donde un ciudadano se quejaba de que las obras públicas tardaban mucho en España, de que los políticos no eran honrados en España y de que la gente no era trabajadora en España. Por supuesto cuando le preguntaron que a qué páíses había viajado para  hacer esa comparación sólo pudo decir que ¡a ninguno!.

Aquí tienes cinco razones por las que hoy puedes sentirte orgulloso de ser español. Son sólo cinco elegidas al azar y las puedes colocar en cualquier orden.

Bandera de España

Somos una economía moderna y potente. Quien te diga que España es un país de playas y bares, no sabe que España produce más automóviles que Francia o el Reino Unido, que la principal empresa textil del mundo tiene su sede en Galicia o que dos de los cinco primeros bancos de Europa son españoles, por citar algunos ejemplos. Y sí, efectivamente, en Dinamarca se vive muy bien pero no llegan a los seis millones de habitantes y así es difícil tener grandes empresas que puedan competir a nivel global. Y, por supuesto, no seas tan ingenuo como para pensar que las multinacionales de origen inglés o francés son mejores que las multinacionales de origen español. Tienes bien cerca un ejemplo: mira el sector de las telecomunicaciones en España y dime si ves alguna diferencia entre Telefónica, Orange o Vodafone y crees que alguna de ellas es una santa y las otras demonios.

Somos una nación influyente en el mundo. Aunque te cueste creerlo, muchos países nos tienen como el modelo a seguir. El progreso español de los últimos cincuenta años ha sido pasmoso; hemos pasado de recibir ayuda alimentaria y vacunas contra la polio a estar en cabeza en avances sociales. Tu dirás que están equivocados pero somos el espejo en el que se miran docenas de países que sueñan con dejar de ser países en desarrollo para convertirse en actores globales. Y nos preguntan, y nos visitan y estudian nuestras organizaciones, nuestro sistema educativo o sanitario para ver qué partes buenas pueden copiar y, al final, nos escuchan. El Rey Juan Carlos I ha sido una figura conocida globalmente al nivel de papas y presidentes temporales de otras naciones. El despliegue de nuestras fuerzas armadas por todo el mundo, sólo es una manifestación más de ese papel de actor global que desempeñamos.

Nuestra capacidad organizativa es espectacular. Que no te cuenten películas: los archiglamurosos L.A. Lakers de la megapoderosa y supermejor liga del mundo de la primera potencia global, la NBA, tienen menos ingresos que el Real Madrid o el Barcelona. Los ingresos de los clubes españoles por mercadotecnica asombran al mundo y duplican sin dificultad a cualquier equipo del continente. Noruega, efectivamente, tiene petróleo y un alto nivel de confort contra el frio pero no son capaces de organizar una liga interesante pese a todo su dinero el fútbol noruego se hunde en la irrelevancia, sencillamente ellos son un país pequeño y no saben “moverse” y nosotros sí. Aunque se podrían buscar ejemplos en otros sectores, el deporte español es un ejemplo espectacular de cómo para triunfar en el mundo, es necesario hacer las cosas muy bien y en España hay mucha gente que hace las cosas bien (y también un montón de impuntuales, incompetentes y chapuceros, claro, como en todos lados).

La calidad de vida en España es envidiable. No se trata del tópico de que estamos siempre en los bares y que los europeos son unos rancios o de que los finlandeses sueñan con poder salir a pasear y tomar el sol en la calle. Se trata de dos datos objetivos y que se pueden medir de una forma homologable en casi todos los países del mundo: la esperanza de vida y el ratio de homicidios por cada 100.000 habitantes. Después se puede hablar mucho y cada uno dirá que como en su pueblo no se vive en ninguna parte pero en esos dos datos, España es un país puntero en el mundo. Y si los otros se mueren antes, por lo civil o lo criminal, será por algo.

Hablamos español. Si has viajado un poco por el mundo habrás podido sentir la satisfacción de verte atendido en español. Somos ya casi 500 millones de hispanohablantes y el crecimiento de los países hispanoamericanos está empujando al español como lengua franca tras el inglés. Imagínate la frustración que puede sentir un checo en Roma, Nueva York o Moscú cuando esté a tu lado en la recepción del hotel y vean que a ti te atienden en tu idioma pero a él no. Usar un idioma con creciente proyección internacional te permite acceder vía Internet a una cantidad de información y de puntos de vista que otros países no pueden ofrecerte.

Hay muchas más razones y podríamos hablar largo y tendido de todas las cosas que hay que mejorar pero, mira con un poco de perspactiva y veras que buena parte de lo que soñaban nuestros abuelos ya está hecho. Nosotros, simplemente estamos soñando con un país vibrante y acogedor y trabajando para ello; nuestros nietos lo verán. Sin duda.

¡Viva España!



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