Published On: Mie, Abr 15th, 2015

Aparecen las baterías de los submarinos S-80

El programa de submarinos S-80 de la empresa pública Navantia tiene un largo historial de despropósitos. Del último que se ha tenido conocimiento es la pérdida de las baterías que iban destinadas a los sumergibles y que, mientras se suponía que estaban almacenadas en una nave industrial de Zaragoza, en realidad estaban siendo despiezadas para la reventa de su material en el mercado negro.

El pasado día 25 de marzo la Guardia Civil de Zaragoza recibió un aviso de la Policía Local de esta capital comunicando que habían localizado un camión que había quedado atascado en un camino próximo al polígono Marqués de Arlanza.

Inmediatamente agentes pertenecientes al Equipo de Investigación de la Comandancia de Zaragoza se trasladaron al lugar donde, junto con Policía Local, observaron que junto al camión había dos personas y que en el interior del mismo transportaban 9 baterías de grandes dimensiones y de aproximadamente 600 kg de peso cada una, de las que los ocupantes no justificaron su lícita procedencia. Por estos hechos la Guardia Civil decidió intervenir el material y el vehículo utilizado trasladándolo al depósito municipal de vehículos de Zaragoza, ante la sospecha de que el material podría haber sido sustraído.

Tras las gestiones de los agentes para determinar la procedencia del género hallado se tuvo conocimiento de una denuncia interpuesta por el propietario de un almacén ubicado en el Burgo de Ebro que comunicaba le habían sustraído unas baterías de grandes dimensiones idénticas a las intervenidas.  Baterías que fueron posteriormente reconocidas sin ningún género de dudas por el denunciante.  Esta persona puso en conocimiento de los agentes que el material estaba guardado en su instalación como lugar de almacenaje de la empresa que se dedica a su fabricación.

Baterías de los submarinos S-80

Continuando con la investigación la Guardia Civil constató que las baterías sustraídas van destinadas  a la fabricación de un submarino, tienen un peso de casi 600 kg cada una y valoradas en 6.700 euros, por lo que el valor del género sustraído asciende a 469.000 euros.  La peculiaridad de las baterías es su composición ya que son de plomo y cobre, hecho que hace que este material se recicle en pocos lugares de la geografía española.

Tras intensas gestiones los agentes lograron localizar en tres empresas dedicadas al reciclaje de este tipo de material ubicadas en Bilbao, Soria y Zaragoza, el resto de las baterías sustraídas.  Material que había sido adquirido legalmente y que se lo habían vendido dos empresas de reciclaje de metales ubicadas en el Polígono Cogullada y en el barrio de Garrapinillos de Zaragoza.

Los agentes se trasladaron a ambas empresas zaragozanas donde se pudo comprobar que entre los días 7 y 9 de marzo la empresa de Garrapinillos había comprado baterías a una persona pagando por ello más de 2.000 euros.  Además esta empresa rápidamente se deshizo de dicho material vendiéndolo al centro de reciclaje de Bilbao obteniendo por ello más de 4.500 euros.  Por estos hechos el gerente de la empresa zaragozana fue detenido por un presunto delito de receptación.

Durante la mañana de ayer la Guardia Civil se personó en la segunda empresa del Polígono Cogullada sospechosa de receptar las baterías sustraídas, constatando que efectivamente habían comprado 24.000 kg de baterías (47 unidades) efectuadas en varias compras realizadas en el mes de marzo, por la que habían pagado a la persona que se las vendió 12.000 euros. Esta empresa actuó de igual forma que la anterior, inmediatamente las envió a un centro de reciclaje de baterías  ubicado en Pina de Ebro.  Por tales motivos el administrador y un empleado de la citada empresa fueron detenidos como presuntos autores de un delito de receptación.

Modus operandi

La Guardia Civil tras la investigación ha podido determinar que los ocupantes del camión fueron los presuntos autores del robo de la totalidad de las baterías.  Tras fracturar la puerta de acceso al almacén accedieron al interior con el camión y  utilizaron un cabestrante para arrastrar las baterías hasta el interior de la caja del vehículo, las cuales se encontraban con su embalaje original. Posteriormente vendieron el material en dos empresas de reciclado de metales  de Zaragoza en varias ocasiones, obteniendo por ello más de 14.000 euros.  Las empresas de reciclaje a pesar de las características específicas de este material lo recepcionaron y lo derivaron a empresas de gestión de reciclaje de este tipo de baterías, obteniendo con ello un beneficio muy superior.

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