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Published On: Mie, Ago 26th, 2015

Caos en Grecia ante la avalancha de refugiados

La falta de coordinación y las graves carencias de las instalaciones y de personal están creando unas condiciones terribles para las centenares de personas refugiadas y migrantes que llegan cada día a la isla griega de Lesbos, que recibe el mayor número de llegadas de Grecia, ha declarado Amnistía Internacional al regreso de la isla de un equipo de investigación.

Las autoridades, sobrecargadas y con recursos insuficientes, no están haciendo frente al espectacular incremento del número de personas que llega a la isla (33.000 desde el 1 de agosto) y se ven obligadas a contar con los voluntarios locales, activistas de ONG, la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y turistas para cubrir las enormes carencias. La inmensa mayoría de quienes llegan huyen del conflicto en Afganistán, Irak y Siria: el 90% de las llegadas de 2015, según el ACNUR.

“La dura odisea de quienes huyen del conflicto no termina en las costas de Grecia. Obligadas a caminar largas distancias bajo un calor abrasador y a vivir en precarios campamentos o al aire libre, refugiados y solicitantes de asilo no tienen casi más alternativa que continuar viaje, contribuyendo al desastre que hemos visto hace unos días en la frontera con Macedonia”, afirmó Gauri van Gulik, directora adjunta del Programa Regional para Europa y Asia Central de Amnistía Internacional.

“Esto no es sólo una tragedia para Grecia, sino una crisis que afecta a toda Europa. Se está desarrollando ante los ojos de unos líderes europeos miopes que prefieren dar prioridad a la seguridad de las fronteras en lugar de prestar ayuda a los sobrevivientes del conflicto. El mundo está presenciando la peor crisis de refugiados desde la II Guerra Mundial. Lo que necesitan las fronteras de Europa no son vallas, sino puntos de entrada seguros para los refugiados e instalaciones para recibirlos con dignidad.”

Refugiados en un campamento informal a las afueras del superpoblado centro de recepción para migrantes de Moria, en la isla de Lesbos Amnesty International © Photo: Kondylia Gogou

El 24 de agosto, la policía de Lesbos dijo a Amnistía Internacional que según sus cálculos, desde el 1 de agosto habían llegado a la isla más de 33.000 personas refugiadas y migrantes. Y cada día llegan cientos más: 1.450 solamente la noche del 10 al 11 de agosto.

Aunque Kos, Quíos y otras islas griegas del Egeo han recibido también a refugiados y migrantes que llegan vía Turquía, Lesbos es la que viene acogiendo al mayor número: más de 93.000 ya en 2015, más de siete veces la cifra de 12.187 llegadas en total de 2014. Más de 160.000 migrantes y refugiados han entrado en Grecia hasta ahora este año, frente a los 45.412 en total de 2014.

Hacinamiento y precariedad

Amnistía Internacional observó condiciones muy precarias e insalubres, así como hacinamiento, en el centro de detención de inmigrantes de Moria, en Lesbos, como aseos desbordados, falta de sábanas y mantas, colchones sucios y viejos, y camas rotas. La policía de Lesbos dijo que no tenía fondos para mejorar las condiciones.

Un refugiado de Afganistán contó a Amnistía Internacional:

“No se puede describir con palabras […] huele […] no hay jabón, no hay ropa y todo está roto. […] No hay nada para los niños pequeños, ni siquiera leche […] [la policía] grita mucho […] Ayer por la mañana cortaron la electricidad y hasta la hora del almuerzo no tuvimos electricidad y olía mucho en nuestras habitaciones [por lo que dormimos fuera] […]”

La gente que espera fuera del saturado centro a que quede un espacio libre está en tiendas, bajo redes tendidas en los olivares o soportando los 35ºC de calor sin ninguna protección.

Refugiados sirios en tiendas en un estacionamiento

Los refugiados sirios que llegan a Lesbos son enviados al campamento de Kara Tepe, donde esperan uno o dos días a que les faciliten los documentos que les permitirán continuar su viaje hasta Atenas. Kara Tepe es un campamento informal y no gestionado que estableció el alcalde de la localidad en un estacionamiento.

Pensado para 500 personas, está muy superpoblado y viven en él más de 1.500 personas al mismo tiempo. No hay tiendas, aseos ni duchas suficientes. La comida la reparten la policía y las ONG, con poca coordinación de las autoridades griegas. Es la ONG Médicos Sin Fronteras la que se ocupa de sacar la basura y de limpiar y mantener los aseos y las duchas.

Migrantes y refugiados obligados a caminar kilómetros

Con sólo cuatro autobuses para transportar a los centenares de personas que llegan a las costas cada día, la mayoría tiene que caminar hasta 70 km. desde la costa septentrional de la isla al centro de recepción de la capital, Mitilene.

Amnistía Internacional vio cómo más de 100 personas, en su mayoría refugiados sirios y afganos, incluidas familias con niños de corta edad y ancianos, caminaban hasta la extenuación bajo temperaturas superiores a los 35ºC. Ante la falta de ayuda de las autoridades, turistas y activistas les dieron agua y comida.

Unos refugiados sirios contaron a Amnistía Internacional lo duro que fue el trayecto para las familias y las personas mayores:

“Hay mujeres con bebés y no hay ningún autobús […] Nosotros somos jóvenes y podremos llegar, pero ¿y ellas?”

La falta de personal prolonga el calvario

Cuando llegan a Mitilene, la capital de la isla, la gente espera a que la guardia costera tramite su inscripción en un registro. Amnistía Internacional vio filas de unas 200 personas que esperaban bajo el calor abrasador. No hay intérpretes que ayuden a la guardia costera a tramitar las llegadas ni médicos voluntarios suficientes para examinar más que los casos más urgentes.

Miembros de la guardia costera griega dijeron a Amnistía Internacional que sólo tenían a 10 personas para inscribir a los centenares de refugiados que llegan cada día, aunque reciben apoyo de las ONG que dan información y asistencia médica.



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