Published On: Vie, Mar 11th, 2016

Burundi, una crisis de refugiados fuera de los focos

GINEBRA, Suiza, 4 de marzo de 2016 (ACNUR/UNHCR) – Mientras la tensión continúa siendo elevada en Burundi, el número de personas que han buscado refugio en los Estados vecinos supera actualmente los 250.000, según informa ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, que advierte de que esa cifra podría aumentar, dado que los burundeses siguen huyendo.

Según las últimas estadísticas de las que dispone ACNUR, 250.473 refugiados han sido registradas en la República Democrática del Congo (21.186); Ruanda (73.926); Tanzania (131.834); Uganda (22.330) y Zambia (1.197) desde principios de abril del pasado año, cuando el presidente Pierre Nkurunziza anunció sus planes de postularse para un tercer mandato, que posteriormente obtuvo.

El promedio de refugiados que llegan semanalmente es superior a 1.000 en Tanzania, 500 en Uganda, 230 en Ruanda y 200 en la República Democrática del Congo. Se ha registrado un pequeño número de retornos espontáneos.

Es necesario mantener la sangre fría y reforzar la atención internacional para evitar un mayor deterioro de la situación en este año”, declaró Melissa Fleming, portavoz de ACNUR, en una rueda de prensa celebrada en Ginebra. Además, subrayó la necesidad de respetar el derecho a salir del país y solicitar asilo.

Pese a los esfuerzos realizados recientemente en altas instancias para buscar la colaboración del Gobierno, no hemos observado ninguna mejora significativa de la situación de la seguridad y los derechos humanos sobre el terreno. El deterioro de la situación económica constituye asimismo un motivo de preocupación que podría provocar nuevos desplazamientos”, añadió la portavoz de ACNUR.

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Según Melissa Fleming, “aunque últimamente la violencia ha remitido de forma moderada en Burundi, los refugiados que llegan a los países de acogida siguen denunciando violaciones de los derechos humanos y problemas para salir del país. La portavoz añadió que ACNUR también está recibiendo un creciente número de denuncias de detenciones y casos de violencia sexual y por razón de género perpetrados contra los refugiados en su desplazamiento hacia países vecinos”.

En lo que va de año han llegado a la República Democrática del Congo unos 1.700 refugiados frente a los 2.051 que llegaron en octubre del pasado año; no obstante el flujo sigue siendo constante. Muchos viven en zonas rurales pobres, en las que las condiciones de vida son duras, y dos tercios aproximadamente (14.772) se han refugiado en el campamento de Lusenda, que está llegando al límite de su capacidad (18.000).

La sobrepoblación constituye un problema en todos los países de acogida, en particular en Tanzania, que ha recibido a más burundeses que ningún otro. En el campamento de Nyarugusu se encuentran alojadas cerca de 143.000 personas, incluidas las casi 80.000 que han llegado desde el pasado mes de abril. La descongestión del campamento es una cuestión prioritaria y los recién llegados están siendo enviados a Ndutu, mientras que algunos de los residentes en Nyarugusu son trasladados al campamento de Mutendeli, que ha sido reabierto recientemente.

Hay previsto un nuevo campamento en Karago, pero la capacidad allí y en Mutendeli es limitada debido a la insuficiencia de reservas de agua.

En Ruanda, unos 48.000 refugiados burundeses han sido alojados en el campamento de Mahama, el mayor del país, y más de 26.400 se encuentran en Kigali y otras localidades. Debido a la persistencia de la inseguridad en Burundi, estos refugiados se están quedando sin sus ahorros, lo que aumentará su necesidad de asistencia.

Mientras tanto, el Gobierno ha explicado que no tiene planes para reubicar a los refugiados burundeses y mantendrá la frontera abierta.

En Uganda, unos dos tercios de los refugiados de Burundi que llegaron el pasado año fueron alojados en el asentamiento de refugiados de Nakivale (14.876) en la región del suroeste, un 21% se encuentran en Kampala, la capital del país, y el resto en los asentamientos de Kyaka II, Oruchinga y Kisoro.

La mayoría son mujeres y niños y el número de hombres jóvenes es desproporcionadamente bajo. Actualmente se está trabajando para ampliar las zonas de asentamiento de Nakivale y otras localidades. El acceso a los recursos hídricos sigue constituyendo un problema y ACNUR está suministrando agua mediante camiones cisterna en Nakivale, lo que resulta costoso e insostenible a largo plazo.

Al igual que ocurre en los otros países de asilo, la financiación plantea un grave problema que afecta a la educación, la atención sanitaria, los medios de vida y los servicios de asesoramiento, entre otros, aunque el Gobierno de Uganda permite a estas personas trabajar y viajar.

ACNUR presentó un llamamiento por valor de 175,1 millones de dólares para la respuesta humanitaria a la situación en Burundi en 2016 y hasta la fecha ha recibido 4,7 millones de dólares, es decir, un 3% aproximadamente. La Agencia de la ONU para los Refugiados agradece a los donantes la generosidad que han demostrado hasta el momento al tiempo que reitera con carácter de urgencia su llamamiento para obtener más financiación.



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