Published On: Jue, Jul 21st, 2016

Miles de personas huyen de Sudán del Sur a Uganda tras la última ola de violencia

(ACNUR/UNHCR) En los últimos días, el número de personas que han huido de Sudán del Sur en busca de refugio y seguridad en Uganda ha crecido de manera significativa. ACNUR prevé que el flujo seguirá creciendo en los próximos días debido a la gran tensión que se mantiene al otro lado de la frontera.

Entre el viernes y el sábado, un total de 1.326 personas cruzaron la frontera hacia Uganda, mientras que el domingo llegaron otras 1.633. La mayoría son sursudaness, pero se cree que también hay algunos ugandeses.

© ACNUR/UNHCR/Will Swanson - Un refugiado sursudanés recién llegado carga sus pertenencias en un camión de ACNUR/UNHCR en la frontera de Sudán del Sur y Uganda.

© ACNUR/UNHCR/Will Swanson – Un refugiado sursudanés recién llegado carga sus pertenencias en un camión de ACNUR/UNHCR en la frontera de Sudán del Sur y Uganda.

Antes del viernes, la media de llegadas diarias era de 233 personas. Los recién llegados elevan a 5.015 el número total de personas que han llegado a Uganda desde el inicio de la última ola de violencia el pasado 7 de julio. Más del 90% de estos recién llegados son mujeres y niños menores de 18 años.

ACNUR espera que sigan huyendo más personas hacia Uganda, especialmente ahora que han se han eliminado los puestos de control a lo largo los 200 km de la carretera Yuba-Nimule, que une la capital de Sudán del Sur con Uganda. Por ello, están llegando cada vez más personas, muchas de ellas en camiones, trayendo consigo sus pertenencias.

Miles de personas han entrado en la región norte de Uganda a través de los pasos fronterizos que se encuentran en Moyo, Kuluba, Lamwo, Yumbe y Elegu, mientras que otros se dirigen directamente al asentamiento de refugiados de Kiryandongo, en la mitad oeste del país. En un principio, la frontera estaba cerrada en el lado de Sudán del Sur, pero las restricciones han disminuido.

Los recién llegados provienen, en su mayoría, del estado de Ecuatoria Oriental, aunque un número más reducido también proviene de Yuba. Informan de que la situación de seguridad sigue siendo volátil, que han aumentado los saqueos y que la violencia puede volver a empezar en cualquier momento.

En Uganda, más de 6.000 sursudaneses están siendo acogidos en el asentamiento de Pagiarinya, en el distrito de Adjumani, mientras que otros esperan en los puntos de recogida para ser trasladados al asentamiento. Según una evaluación reciente, el asentamiento de Pagiarinya tiene capacidad para acoger a 6.500 personas más, lo que supone que a lo largo de próximos días probablemente llegará a su capacidad máxima.

Una misión interinstitucional de evaluación de asentamientos, en la que participan funcionarios de la oficina del Primer Ministro de Uganda y personal de ACNUR, está visitando la región para identificar áreas adecuadas para el establecimiento de nuevos asentamientos.

Los refugiados llegan a Uganda cansados y hambrientos. Muchos de ellos han caminado durante días llevando consigo sus pertenencias. Otros padecen malnutrición tras haber andado durante días sin comida. Además, las actividades de las milicias en algunas regiones de Sudán del Sur han dificultado la recogida de las cosechas en los últimos meses.

Según la ONU, al menos 300 personas han sido asesinadas y más de 10.000 han huido de sus hogares tras el estallido de violencia en Yuba. ACNUR condena los violentos ataques contra trabajadores humanitarios, que se han cobrado al menos la vida de una persona. Varios países han evacuado a sus nacionales. ACNUR, como parte de la respuesta humanitaria conjunta, está llevando a cabo evaluaciones y proporcionando ayuda en los campamentos de desplazados.

Aunque desde el pasado lunes se mantiene un frágil alto el fuego, Naciones Unidas alerta de la posibilidad de un nuevo estallido de la violencia en Yuba. La situación se está viendo agravada por la devaluación de la libra sursudanesa, que ha desencadenado una subida desorbitada de los precios y ha hecho que, para muchos, el precio de la comida disponible sea demasiado caro. La violencia también ha interrumpido las rutas de abastecimiento desde Uganda hasta Sudán del Sur, incluyendo la asistencia y la comida.

En la región de Gambella, en el oeste de Etiopía, el número de recién llegados no ha aumentado de manera significativa desde el 11 de junio, aunque los estallidos de violencia han mermado las esperanzas de que puedan regresar a sus casas pronto. La frontera entre Kenia y Sudán del Sur también se mantiene relativamente tranquila y, hasta la fecha, ACNUR solo ha transferido a 169 recién llegados desde la frontera de Nadapal al campo de Kakuma.

Los recientes desplazamientos suponen una mayor presión sobre los recursos de ACNUR para la operación de Sudán del Sur y sobre la capacidad de la Agencia para proporcionar una asistencia rápida que permita salvar vidas. Esta situación se ve especialmente afectada por la dificultad en el acceso a Yuba.

El pasado viernes en Nairobi, ACNUR presentó una versión revisada de su petición de fondos para la operación de asistencia a refugiados sursudaneses, que se eleva a 701 millones de dólares. El anterior llamamiento ascendía a 638 millones de dólares y únicamente había recibido un 17 por ciento de la cantidad solicitada.

Durante la presentación del llamamiento, Ann Encontre, Coordinadora Regional para la Ayuda a los Refugiados de Sudán del Sur, indicó que la población refugiada sobre la que se había planificado, había aumentado en más de 100.000 personas (de 867.239 a 973.000). Asimismo advirtió de que en los próximos meses el número de refugiados sursudaneses podría superar la cifra de un millón.



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