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Published On: Dom, Dic 5th, 2004

La semilla de Chucky

El que fuera guionista de la cuatro primeras entregas del ya mítico muñeco diabólico, Don Mancini, se convierte en “La semilla de Chucky” en director, poniéndose así al frente de los personajes que creó a finales de los ochenta que, casi veinte años después, abandona definitivamente el horror para colocarse en el terreno de la comedia negra y realizar “una sátira del universo familiar”, según el cineasta.

En una entrevista concedida a Europa Press, Mancini aseguró que “La semilla de Chucky” “es una parodia a las familias disfuncionales”, en la que la adicción al alcohol o las drogas puede llegar a destruir no sólo al individuo que la padece sino a su familia y que en la vida del muñeco diabólico se sustituye por la necesidad imperiosa de matar. La necesidad de alejarse del mundo del crimen es uno de los ejes argumentales de la trama de esta nueva entrega.

Todo empieza cuando el popular Chucky y su novia Tiffany descubren que han tenido un hijo, de dudosa identidad sexual. En ese momento Tiffany decide dejar de matar, como si se tratara de un hábito similar al tabaco, para convertirse en una madre responsable, mientras que Chucky intenta que su hijo siga sus pasos.

La indefinición de este nuevo personaje, considerado chica por la madre y chico con el padre, se une a la comedia al bautizarlos como Glen y Glenda, protagonistas de la que ha sido considerada la peor película de la historia “Glen o Glenda” de Ed Wood.

En este sentido, la cinta está repleta de homenajes a otros films del género, como “El resplandor” o “La nueva pesadilla” de Wes Craven, que, según su director, es algo que “me gusta mucho”.

El mundo de Hollywood, donde la película está ambientada, y el hecho de que se haga una película dentro del mismo film –Jennifer Tilly, la que fuera la voz de Tiffany se interpreta aquí a sí misma–, le añade “más comedia” a la historia.

“No es algo que yo haya experimentado directamente, pero sí que lo he vivido a través de mis amigos y conocidos”, declaró el director, que realiza también en el film un guiño al mundo de la fama y sus consecuencias.

Precisamente la fama hace que el personaje principal, Chucky, dé una nueva vuelta de tuerca, puesto que “después de pasarse cuatro películas queriendo volver a recuperar su apariencia humana, aquí descubre que quiere ser muñeco, porque es el muñeco asesino más famoso de la historia y además, es inmortal”, aseguró Mancini.

LA OTRA CARA DE CHUCKY.

El director, que acudió hoy a la presentación de la película en el Festival de Cine Fantástico de Sitges junto al protagonista de la saga –el muñeco y su voz, Brad Dourif–, dirige por primera vez sus personajes tras pasarse más de 15 años en la sombra. “Para mí ha sido como cumplir un sueño y creo que el hecho de que sea el creador de los personajes aporta un valor añadido a la película”.

La cinta, que se proyectó esta mañana en Sitges y que no fue recibida con mucho entusiasmo por parte de los asistentes al pase, muestra, según Mancini, “otra cara” del popular muñeco, “la de padre”.

De esta forma, el director anunció que la película “se está intentando alejar del público juvenil” y consideró “responsabilidad de los padres” el hecho de que dejen a sus hijos ver la película y advirtió que “no es una película para niños”, después de que la tercera entrega de la saga fuera acusada de haber inspirado a unos niños ingleses a cometer un asesinato.

Respecto a si habrá una sexta entrega de las aventuras del ya mítico muñeco, Mancini dijo que “probablemente” porque Chucky “se ha convertido ya en un icono” y “seguramente nos sobrevivirá incluso a nosotros”.

Pese a ello, el director aseguró que eso “no depende de mí”, ya que el personaje es propiedad de “la productora”. “De hecho, nosotros lo matamos en cada película y siempre sobevive, y ya él mismo bromea sobre su vuelta en los films”, concluyó Mancini.



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