Amiga, amigo: si te atenaza la soledad, si no puedes encontrar tu alma gemela, si sueñas con un tímido muchacho de ojos rasgados... no padezcas más: empieza a organizar tu viaje a la China, donde pronto encontrarás millones de hombres sin pareja.
Los chinos, como bien sabemos, se han destacado desde tiempos remotos por su ingenio: han sido los creadores de la pólvora, la brújula, los spaghetti (el nombre italiano se lo puso Marco Polo)... Sin embargo, en los últimos años y en materia de control poblacional les han fallado los cálculos. Desde 1979 y a causa del excesivo crecimiento demográfico, el gobierno chino viene aplicando un estricto control de la natalidad que permite a los habitantes del país tener sólo un hijo por familia urbana o dos por familia rural. Pero al organizar las directivas de planificaición familiar las autoridades no tuvieron en cuenta un elemento decisivo: el pueblo chino, por motivos culturales y económicos, prefiere niños. Así, desde que el plan "una familia, un hijo" entró en vigencia, un gran porcentaje de familias procura no tener niñas o se "deshace" de ellas por los medios más diversos y, con frecuencia, de una crueldad inimaginable.
Pero hete aquí que donde las dan las toman, y China ya tiene un superávit de varios millones de hombres, exceso que se acrecentará en las próximas décadas hasta que surtan efecto las medidas de equilibrio propuestas por el estado. ¿Qué harán tantos señores compuestos y sin novia? ¿Emigrarán para buscar a su otra mitad en horizontes lejanos? ¿Encargarán pareja por Internet? ¿Aprovecharán sus rasgos exóticos para conquistar a ricas europeas aburridas? ¿Crecerá el número de chinos gays? ¿Habrá una invasión china en España, donde el porcentaje de niñas hoy es mayor que el de niños? ¿O las pocas mujeres chinas podrán tener un harén? Cualquiera de estas posibilidades podría acarrear interesantes consecuencias para la población mundial de los próximos veinte o treinta años.
Muchachos: si anheláis un amigo que os enseñe a escribir con una varita de bambú, apresuraos a buscarlo cuanto antes, porque la demanda se levantará como espuma. Mujeres: llegó la hora del desquite. Poneos guapas y empezad a practicar cómo se toma el arroz con palillos.
Si estáis dispuestas y dispuestos a visitar las tierras de Kung-Fu-Tse, tendréis una parva de hombres haciendo cola a vuestras puertas. Pero ojo avizor: antes de dar el sí, aprovechaos de su desventaja y hacedles prometer que serán ellos quienes laven los platos de por vida.
Muy interesante tu articulo, considero que hay tantos chinos en la china, que un paseo por esos lugares podría ser una buena alternativa para enamorarse de alguien, además los chinos no son tan pendejos como los latinos y bien podría una mujer encontrar un buen marido.
Suerte a todos.
Luis.
Responder a Luis Pardo
Manolo – Granada
02 De Junio De 2008 - 12:17
Título: Quieto ahí, chaval
Habla por tí mismo.
No nos metas a todos en el mismo saco. Si tú crees que eres un pendejo, allá tú pero luego estamos aquí los que rabajamos como caballos, somos buenos padres y aceptables maridos. Nada de pendejos.
Y además, tenemos salero que eso no lo tienen los chinos y un palmo más de altura (unque espero que no sea cierta aquella teoría de la pistola... ya sabes... la de que todas las longitudes se compensan...;).