Apuntes de la agenda

Desde que el cariz de la invasión a Irak pasó de castaño a oscuro para los EE.UU., éstos comenzaron a rebuscar en el arcón de Oriente su próximo objetivo. Así es que, primero con insinuaciones y luego directamente, anunciaron que Irán sería el siguiente blanco para George el Conquistador. Sin embargo, la secretaria de estado, Condoleeza Rice, aseguró hace pocos días que "el ataque contra Irán no figura en la agenda de Estados Unidos en estos momentos" (sic).

En las últimas reuniones con autoridades europeas durante su primera gira mundial, Rice se dedicó en cuerpo y alma a recolectar adhesiones para el entrenamiento militar (al gusto americano, claro) de las fuerzas de seguridad irakíes. Unos cuantos dirigentes de la U.E. se oponían a secundarla, entre ellos España, pero la persuasiva señora Rice declaró que haría lo que fuera necesario para que los miembros de Europa se plegaran a su proyecto "de una forma u otra". Así es que consiguió que nuestro país accediera a participar en el entrenamiento mediante el aporte de fondos (¿cuánto de nuestro dinero irá a pagar los caprichos de doña Condoleezza?). Más aún, volviendo a la cuestión Irán, que no estaba en su agenda, también consiguió que el Gobierno español consintiera en organizar un equipo de "reconstrucción" provincial y en asumir el control de una base avanzada en Herat.

Como sea, aunque los mensajeros del Tío Sam juren y rejuren que "no figura en su agenda", Irán está en la mira, y Condoleezza consigue lo que quiere. Ahora les tocó de nuevo a los iraníes ser los malos de la película, los nuevos monstruos constructores de armas nucleares que se erigen en la siguiente amenaza para el planeta, amenaza que los héroes americanos deben aplastar, por supuesto, contando con el dinero y los brazos europeos. ¿Tardarán aquí también un par de años en tener que admitir frente a la opinión pública que cometieron un error?

De paso, en el mismo encuentro celebrado en Londres, la secretaria mostró que su jefe no va a perder ocasión de ser el Mesías que rescatará a Israel y Palestina... con la colaboración de otros voluntarios a determinar, y se ocupó con ahínco de resaltar la inocencia de las tropas americanas en los casos de violaciones de los derechos humanos, genocidio y crímenes de guerra cometidos en Sudán, crímenes cuya transferencia al Tribunal Penal Internacional cuenta con la oposición casi exclusiva de... Estados Unidos (¿a qué le temen los "buenos" de la película?).

Ha habido muchos imperios a lo largo de la Historia. Todos ellos se movieron por la sed de conquista, riqueza y poder. El Imperio Americano no es la excepción, salvo en un aspecto: ningún otro imperio se escudó tras la excusa de querer salvar a la humanidad de los "malos" para disimular sus crímenes como lo hace hoy Estados Unidos. Más que la inescrupulosidad de este país, molesta la hipocresía con que pretende adornar su macrocampaña de hurto y destrucción. Y la frialdad con que la próxima masacre planificada se define como un apunte en la agenda de su presidente.

Todos los imperios, a lo largo de la Historia, se han hundido. No será éste la excepción, porque, como dice el Eclesiastés, hay un tiempo para todo. Hay un dicho que reza: "cuando más alto subes, más estrepitosa será tu caída". Sobre todo, cuando el ascenso se hace pisando las cabezas de millones. Cuando, tal vez dentro de siglos, tal vez mañana, el estrépito de la caída del último imperio se oiga por doquier, es muy probable que el nombre de Estados Unidos sí deje de "figurar en la agenda" del resto del mundo. Será lo que se merecen.

                                                                                                    Inés Álvarez
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