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Published On: Jue, Jul 19th, 2007

El cambio climático en España

Europa Press

La presidenta del Comité Español de Investigación en Cambio Global y profesora de la Universidad Carlos III, Mercedes Pardo, afirma que cabe esperar que en España el cambio climático traiga un aumento tanto “en la morbi-mortalidad causada por las olas de calor” como en “la incidencia de enfermedades vectoriales transmitidas por mosquitos”, como dengue o la malaria, o por garrapatas, “así como alergias y asma”.

Pardo realizó estas afirmaciones en el número cinco de la revista “Panorama Social” de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), presentada hoy en Madrid por el catedrático de Sociología de la Universidad Complutense Víctor Pérez y por el director general de Funcas, Victorio Valle.

En su artículo, la presidenta del Comité Español de Investigación en Cambio Global indica que en los próximos años en España las olas de calor serán “más frecuentes en intensidad y duración”. Ante esta situación, Pardo dice que la regulación de la calidad de la atmósfera y las aguas, la seguridad en los sistemas de alimentación y el diseño urbano y de viviendas es clave para mitigar los efectos del cambio climático.

Asimismo, señala que el turismo “se verá afectado por la posible disminución de la demanda y el deterioro de la oferta” a causa del cambio climático, y agrega, nombrando un informe del Ministerio de Medio Ambiente, que entre los espacios turísticos potencialmente afectados destacan el golfo de Cádiz y los archipiélagos balear y canario.

“Nuevos factores asociados al cambio climático, como las proliferaciones de medusas en distintas áreas del océano y cuya incidencia en las costas mediterráneas españolas parece ir en aumento, se han vinculado a la conjunción de la sobreexplotación de la pesca –que ha eliminado predadores y competidores de las medusas– y el aumento de la temperatura del mar –que acelera su crecimiento–“.

Del mismo modo, Pardo apunta que la temperatura de la tierra ha aumentado 0,5ºC en los últimos cincuenta años y parece “bastante inevitable un incremento de 2ºC al final de este siglo”, con lo que, dice, se elevaría la probabilidad de que la tierra sufriese episodios catastróficos tales como huracanes, inundaciones o sequías.

“Si alcanzáramos 6ºC más, lo cual ocurriría de no tomar medida alguna para frenar el cambio climático, sería imposible la vida humana sobre la Tierra, tal como la conocemos”, sentencia la presidenta del Comité Español de Investigación en Cambio Global. AUMENTO DEL NIVEL DEL MAR

En la revista también aparece un artículo de la profesora de Sociología Medioambiental de la Universidad de Cardiff (Reino Unido) Susan Baker, quien manifiesta que se prevé que los aumentos del nivel del mar oscilarán globalmente entre 0,09 y 0,88 metros en el año 2100. Esta circunstancia, en la UE, con una línea de costa de aproximadamente 89.000 kilómetros, podrá “materializarse en inundaciones, erosión del litoral, aumento de la probabilidad de tormentas súbitas y penetración de agua salada en las zonas costeras, poniendo a su vez en peligro los ecosistemas de las riberas y los humedales”.

En este sentido, Baker asevera que aproximadamente 68 millones de personas de la UE podrían verse afectadas por cambios en los niveles del mar y “se prevén “eventos climáticos extremos”, como grandes inundaciones en el Danubio superior y el Mosa, así como un decrecimiento del turismo en el Mediterráneo y un aumento de la mortalidad y la morbilidad asociadas al incremento de la temperatura estival”.

“El cambio climático no es simplemente un tema medioambiental, sino también un síntoma de pautas de desarrollo insostenible y, más que ningún otro problema medioambiental, pone sobre la mesa las severas consecuencias de comportamientos insostenibles”, agrega.

En su artículo, Baker expresa que “es bien sabido que la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera es la principal causa del cambio climático”, y éste “traerá consigo consecuencias sociales de gran alcance”, como pueden ser “alteraciones en la agricultura, merma de la seguridad alimentaria, diseminación de enfermedades y amenazas a asentamientos de bajo nivel”.

El autor expone que “cabe esperar que los efectos del cambio climático sean más intensos en los países en desarrollo, puesto que ya son más vulnerables y exhibirán una menor capacidad de adaptación”.

También asegura que en el corto plazo se prevé que el aumento de la eficiencia energética y el estímulo al uso de tecnologías de energía renovables podrán reducir hacia 2020 las emisiones de CO2 en un 20 por ciento respecto a los niveles de 1990, rebajando al mismo tiempo las importaciones de petróleo y gas en un más de un 15 por ciento, y que la Comisión anticipa que las energías alternativas podrían crear entre 250.000 y 300.000 nuevos empleos en la UE.



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