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Published On: Mar, Ene 20th, 2009

Microbots cirujanos

Europa Press

Estos aparatos miden un cuarto de milímetro y utilizan la piezoelectricidad para cirular por las arterias

CANBERRA, 20 (OTR/PRESS)

Una serie de complejas operaciones quirúrgicas necesarias tras accidentes cerebrovasculares o por problemas en los vasos sanguíneos están a punto de hacerse más seguras. Un grupo de investigadores del Micro/Nanophysics Research Laboratory de la Universidad australiana Monash está dando los toques finales a unos microrrobots a motor suficientemente pequeños como ser inyectados en el torrente sanguíneo y poder corregir estas dolencias de los vasos sanguíneos. Estos microrrobots, que utilizan la piezoelectricidad, miden sólo 250 micrómetros.

Los métodos de cirugía mínimamente invasiva y aquellas que utilizan catéteres y tubos insertados en las cavidades corporales son preferidas por cirujanos y pacientes ya que evita los daños asociados a la necesidad de cortar y coser. Sin embargo, no siempre se pueden evitar los daños de esta cirugía. En algunos casos más graves, la anchura de un catéter puede punzar las arterias más estrechas.

Para evitar estos problemas, un grupo de investigación de la Universidad de Monash (Australia) ha elaborado un conjunto de microrrobotos a motor suficientemente pequeños para nadar por las arterias, actuar en determinadas partes del cuerpo y, de esta manera, salvar vidas. Por ejemplo, en un accidente cerebrovasculas-craneal, los catéteres han sido incapacies de alcanzar la arteria dañada debido a la compleja estructura del cerebro. Gracias a este avance, con el sensor anexionado al microrrobot, el cirujano puede mejorar su capacidad de trabajar a distancia y su destreza.

ESCASA EVOLUCIÓN DE MOTORES

El profesor James Friend, director del equipo de investigación, explica que los motores se habían quedado a la zaga en la era de la miniaturización tecnológica. “Si se analiza un catálogo electrónico, se aprecia todo tipo de sensores, LEDs, chips de memoria… Sin embargo, si se echa un vistazo a los motores, se observa que hay muy pocos cambios con respecto a los motores disponibles en la década de 1950”, explica.

En este sentido, la investigación publicada en “Journal of Micromechanics and Microengineering” y recogida por otr/press, explica cómo los investigadores están aprovechando la piezoelectricidad, la energía más utilizada para activar una estufa de gas, para producir un microrrobot a motor de sólo 250 micrómetros (una cuarta parte de un milímetro) de ancho. Esta forma de energía se centra en la capacidad de algunos materiales para generar potencial eléctrico en respuesta a la tensión mecánica. En el caso de una estufa de gas, provoca un resorte para liberar la pelita que choca contra un trozo de material piezoeléctrico, a menudo un tipo de crista. Éste traduce la fuerza de la bola a más de 10.000 voltios de electricidad, que permite la llegada del gas y el comienzo del fuego en la estufa.

“Las oportunidades para los microrrobots abundan en campos tan diversos como la biomedicina, la electrónica, la aeronáutica y la industria del automóvil. Las respuestas a estas necesidades ha sido muy diversas, con diseños complejos que utilizan la electromagnética, la electroestática y las fuerzas motrices. Sin embargo, los diseños piezoeléctricos son diseños simples que han proporcionado una excelente plataforma para el desarrollo de los microrrobots”, explica el investigador Friend.

El equipo de esta investigación ha elaborado ya los prototipos de los motores y actualmente está trabajando en diversas maneras para mejorar el montaje y el mecánimo para controlar los microrrobots.



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