Published On: Mar, Nov 29th, 2011

Un lector de código de barras permite controlar el tratamiento de los pacientes oncológicos

SINC

Un lector de código de barras, que ya ha sido patentado, permite verificar los datos del paciente, el tratamiento que está recibiendo y las dosis necesarias para cada una de las sesiones. Este sistema, denominado Oncoscan, permite detectar los datos personales del paciente, el tratamiento que está recibiendo, los nombres de los medicamentos, las dosis necesarias en cada una de las sesiones, el tiempo de infusión y el orden de administración.

Estos parámetros permiten a los profesionales del hospital conocer los detalles vinculados al tratamiento del paciente, facilitando así un mejor control del mismo. Con este dispositivo, según los profesionales, se minimizan las oportunidades de error en los tratamientos y se da un paso más en la seguridad del paciente y en la calidad asistencial del sistema sanitario público de Andalucía.

El lector de código de barras es el resultado de un proyecto de investigación liderado por María José Huertas, farmacéutica adjunta de la Unidad de Gestión Clínica de Farmacia. Se integra en una aplicación informática para la prescripción electrónica del tratamiento quimioterápico que el hospital viene utilizando desde el año 2006 (Oncowin) y que permite almacenar también todos los detalles de la secuencia de medicación del paciente.

Un sistema sencillo y práctico

El proceso para utilizar el Oncoscan comienza cuando el facultativo prescribe un tratamiento a un paciente. La prescripción tiene asociada un código de barras que se vinculará directa y automáticamente al paciente, a quien se le entregará una tarjeta con el mismo código y que llevará siempre consigo. El lector analiza los datos personales del paciente y detecta el número de medicamentos que se deben administrar, así como la dosis, el orden y los tiempos.

La prescripción médica completa se encuentra en este dispositivo, lo que permite almacenar la información para obtener la secuencia de todo lo que se ha administrado al paciente o de las posibles incidencias que se puedan registrar. Esto facilita el análisis completo de cada una de las actuaciones desarrolladas en el proceso con el objetivo de plantear mejoras o introducir cambios si fuesen necesarios.

Los primeros en utilizar este sistema han sido los profesionales de enfermería del hospital de día de Oncohematología, quienes han validado su funcionamiento y testado sus posibles errores. Según los inventores, estos profesionales han sido una pieza clave en la implantación del Oncoscan.

Apuesta por la seguridad del paciente

La idea de desarrollar este proyecto nació en 2005, cuando la Unidad de Gestión Clínica de Farmacia del Hospital Puerta del Mar se integró en el equipo multidisciplinar que atiende al paciente oncohematológico asumiendo la responsabilidad de la preparación de los fármacos citostáticos “aquellos que se emplean en la quimioterapia y cuya función principal es evitar que las células de multipliquen.

Así, el equipo se fijó como objetivo desarrollar y promover una farmacoterapia racional, segura y eficaz en colaboración con todo el personal asistencial de este centro. El primer paso fue la implantación del Oncowin, una aplicación informática que permite la prescripción electrónica del tratamiento quimioterápico y contempla la ficha farmacoterapéutica del paciente, así como su historia clínica. Además, y con el fin de seguir mejorando la asistencia a los pacientes, el grupo de investigación se planteó diseñar un sistema que, integrado en la aplicación informática, permitiera la administración del tratamiento quimioterápico vinculado a una serie de parámetros como la historia clínica de cada paciente, los datos personales, el tipo de tratamiento, el orden de administración, el tiempo de infusión, etc.

Transferir los resultados de la investigación

Del trabajo y dedicación de los profesionales de la investigación en el seno del sistema sanitario público de Andalucía se obtienen resultados que han de ser transferidos a la sociedad y, precisamente a ello, se dedica la Oficina de Transferencia de Tecnología (OTT) del sistema sanitario.

En este caso concreto, los profesionales de esta oficina han cerrado el acuerdo de licencia con la empresa Baxter, que se ha interesado por el know-how de este sistema y ha licenciado el conocimiento en sí mismo. A partir de aquí, la multinacional se encargará de comercializar el sistema, que se prevé esté disponible el año que viene.

Las líneas de trabajo de la OTT responden a la premisa de que la investigación desarrollada en el sistema sanitario público de Andalucía tiene como objeto final la consecución de un conocimiento aplicable en términos de salud y, por ello, un valor positivo en la sociedad en general. En ocasiones, la transferencia de los resultados puede generar, además, un retorno económico que revierta en el propio sistema, ayudando a su sostenibilidad y garantizando su eficiencia.

En lo que va de año, el trabajo de la OTT “ubicada en el seno de la Fundación Pública Andaluza Progreso y Salud-, ha posibilitado cerrar el acuerdo de cinco licencias de explotación y se han efectuado 70 registros de propiedad industrial e intelectual, de los cuales 22 son solicitudes de patentes internacionales.

A estos resultados hay que añadir los 16 acuerdos de colaboración que se han firmado con distintas empresas del sector biotecnológico que financian tanto proyectos de investigación de grupos del sistema sanitario público de Andalucía como la prestación de sus servicios.



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