Published On: Mar, Nov 13th, 2012

Un prototipo verifica el buen estado de los paneles de naves industriales

La Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial de Béjar, perteneciente a la Universidad de Salamanca, ha diseñado un prototipo que puede verificar si los paneles utilizados en las paredes laterales y  techos de muchas naves industriales mantienen un estado de conservación adecuado y, por lo tanto, son seguros de acuerdo con las normas establecidas.

El objetivo es analizar in situ y de una forma rápida y económica los denominados paneles Sandwich que se emplean en muchas construcciones. Estos paneles, como su nombre apunta, están formados por tres piezas, dos chapas metálicas exteriores y un material no metálico en medio, normalmente espumas de poliuretano, aunque hay otras opciones.

“Se nos ocurrió la posibilidad de desarrollar un prototipo que estudiase los paneles que ya están montados en estructuras existentes”, comenta el profesor profesor del Departamento de Ingeniería Mecánica José Alejandro Reveriego Martín, quien dirige el trabajo que, a su vez, le sirve de proyecto fin de carrera al alumno Jesús García Guerra.

“Las estructuras de los edificios son sistemas vivos que también envejecen y, por tanto, su capacidad de resistencia se va reduciendo progresivamente con el tiempo”, explica el profesor. De ahí la necesidad de comprobar que, pasado cierto tiempo, siguen siendo seguros conforme a los requisitos que marca la normativa vigente.

En concreto, está establecido que “los paneles no pueden flexionarse más de un determinado valor”, por eso, con el nuevo diseño “el parámetro que se verifica es que no se llega a superar el límite de flexión que marca la norma”.

Simulación del panel en el tejado

El sistema tiene un sencillo funcionamiento mecánico. Los investigadores han diseñado como modelo una estructura ligeramente inclinada que simula el montaje de un panel en el tejado de una nave industrial. Para poder verificar si éste tiene la resistencia esperada, “aplicamos una carga sobre el panel mediante unos elementos llamados células de carga, que se conectan a un aparato que transforma la señal analógica de cada célula de carga en una señal digital que reconoce un ordenador”, comenta.

En total hay cuatro células de carga alineadas y, en el centro se ubica un extensómetro, que es un instrumento que mide la deformación que tiene el panel y que también se conecta al aparato que transforma las señales analógicas en digitales para que sea reconocido por el ordenador.

Hay cuatro células de carga alineadas y un extensómetro en el centro 

“Vamos insertando carga en el panel por medio de las células y sabemos la fuerza que le estamos aplicando en cada punto, a la vez que vamos conociendo la deformación que va teniendo”. De esta manera, el prototipo, verifica si la deformación del panel está dentro de los criterios que marca la norma o no. En el caso de que los valores no se ajusten a lo deseable, la consecuencia sería la sustitución del panel viejo por otro que cumpliese los requisitos.

Según Reveriego, la idea se podría ampliar a otros sistemas estructurales bajo el mismo criterio: verificar la capacidad de resistencia que tiene ese elemento después de que ha pasado un periodo de vida determinado que haga dudar de su estabilidad.

Este prototipo ayudaría a evitar peligros innecesarios, sobre todo en las cubiertas de las naves. “Cualquier operación en las cubiertas puede resultar peligrosa, porque si un operario tiene que subirse a reparar una gotera, se tiene que apoyar en los paneles, así que es importante saber que están bien”, señala el profesor. 

Una herramienta original y no muy cara

En definitiva, es una “herramienta original” y “no muy costosa” para la revisión de los paneles, que se pueden desmontar con facilidad para realizar una medición como ésta, ya que generalmente van atornillados.Por el momento, en el mercado no existe nada parecido, puesto que “la norma te dice cómo verificar el producto para venderlo, pero con este sistema podemos verificar que mantiene sus propiedades cuando ha pasado el tiempo, ésta es la gran novedad”.

Reveriego también recuerda las ventajas de los paneles Sandwich:  “Las chapas de fuera garantizan las propiedades mecánicas y el material de dentro, que hace que se compacte la estructura, tiene propiedades térmicas y acústicas, no está pensado para resistir pero sí para aislar”. El éxito de estos paneles se basa en que son ligeros y fáciles de montar. Se aplican fundamentalmente en el recubrimiento y cerramiento de naves industriales, tanto en las cubiertas como en las paredes laterales, aunque también en viviendas.

Asimismo, con otras morfologías distintas, se utilizan para crear módulos o paredes interiores. Su montaje es rápido y exige poca mano de obra. Además, protegidos con capas de lacados y de pinturas, su deterioro suele producirse a largo plazo, pero también depende de la actividad industrial que estos elementos tengan que soportar en una determinada nave.

El desarrollo del nuevo modelo se enmarca en el Programa de Prototipos Orientados al Mercado de la Universidad de Salamanca, dentro del Proyecto de Transferencia de Conocimiento Universidad-Empresa (T-CUE) de la Junta de Castilla y León. 



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