Published On: Mie, Jun 12th, 2013

Investigadores españoles trabajan para secuenciar el genoma del océano y la atmósfera

Los científicos españoles Carlos Duarte y Josep Mª Gasol, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, han presentado esta mañana los resultados preliminares del proyecto Malaspinomics, que tiene como objetivo secuenciar las muestras de microorganismo recogidas en las aguas profundas del Atlántico, el Índico y el Pacífico por la expedición Malaspina.

Previsualización de Malaspinomics secuencia el genoma del océano profundoPrevisualización de Malaspinomics secuencia el genoma del océano profundo

Malaspinomics secuencia el genoma del océano profundo

SINC
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12 junio 2013 15:00

Un equipo de científicos españoles, coordinado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha comenzado a secuenciar el genoma del océano profundo global a partir de las más de 2.000 muestras de microorganismos recogidas por la expedición Malaspina.

Emilio Lora-Tamayo, presidente del CSIC, ha querido destacar que se trata de un proyecto “de dimensión global, que ha trabajado en aguas de 18 países, con más de 2.000 muestras recogidas y que ha movilizado a más de 400 científicos y miembros de la armada”.

Por su parte, Carlos Duarte, investigador del CSIC y coordinador de la expedición, ha señalado que desde que en 2007 empezara a madurar el proyecto, “el coste de la secuenciación ha caído” por lo que pueden trabajar con menos recursos económicos de los estimados al inicio y además cuentan con un Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG) en Barcelona, creado en 2009 para este campo de investigación.

“Es fundamental que el Gobierno haya sabido ver que es importante que este trabajo se haga en España. Tenemos la perspectiva de liderar el genoma del océano profundo”, ha destacado Duarte en referencia a la secuenciación de las muestras recogidas y su potencial biotecnológico.

“Lo que hemos gastado en hacer una gran expedición del fondo oceánico equivale a lo que cuesta construir un kilómetro de AVE”

Los investigadores han analizado una muestra que supone el 5% del total –para demostrar la viabilidad del proyecto– y, según sus estimaciones, podrían hallar decenas de millones de genes nuevos en los próximos años. Para la explotación de las diferentes aplicaciones biotecnológicas han creado la empresa Deep Blue Enterprise.

“Estamos abriendo una caja negra de genes del océano profundo, de funciones de las que conocemos muy poco”, aseguró Josep Mª Gasol, investigador del CSIC en el Instituto de Ciencias del Mar y líder del bloque de microorganismos de Malaspina. “El CSIC –ha querido añadir Lora-Tamayo– tiene una amplia experiencia en la secuenciación de genomas”.

Por su parte, Carmen Vela, Secretaria de Estado de Investigación Desarrollo e Innovación, ha destacado el apoyo del Ministerio de Economía y Competitividad hacia este programa científico. “Es importante que, a pesar del escenario en el que nos encontramos, sigamos trabajando en este proyecto tan global y con un recorrido tan intenso”, expuso.

Bacterias que degradan compuestos muy tóxicos

“Nos ha sorprendido encontrar genes de degradación de metil-mercurio que tienen un potencial biotecnológico muy grande”

Entre las muestras analizadas, los científicos han detectado bacterias capaces de degradar compuestos altamente tóxicos que se han ido acumulando en el fondo marino.

“Nos ha sorprendido encontrar, sobre todo en el océano Índico, genes de degradación de metilmercurio que tienen un potencial biotecnológico muy grande”, ha apuntado Gasol.

Los expertos esperan encontrar, además, la razón por la cual estos se encuentran en mayor medida en el Índico y no en otros océanos.

En referencia a los costes y los potenciales beneficios de esta investigación, los científicos calculan que si 5.500 genes pueden generar 9.000 millones de euros de propiedad intelectual, “si les encontramos una aplicación, tenemos un potencial de  multiplicarlo por muchas veces”.

Carlos Duarte ha apuntado que la expedición contó con una financiación de 4,2 millones de euros, pero que el total del proyecto –contabilizando personal, los costes de los buques, etc.– asciende a 17 millones. “Lo que hemos gastado en hacer una gran expedición del fondo oceánico equivale a lo que cuesta construir un kilómetro de AVE”, ha asegurado.

El investigador también ha explicado que el trabajo de genómica no solo corresponde al océano, sino que también han recogido muestras de la atmósfera, con lo que esperan realizar también su secuenciación a escala global, “algo que no se había hecho nunca antes”.

Por último, los investigadores han informado que reservarán un 25% de las muestras para la “colección Malaspina” con el objetivo de que en el futuro se puedan explotar con mayores resultados y beneficios.



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