Published On: Mie, Nov 13th, 2013

Investigadores consiguen regenerar pelo, cartílago, hueso y tejidos blandos

Tods sabemos que los niños se recuperan más fácilmente que los adultos de las lesiones pero ¿se podría reactivar esta capacidad en los adultos? Un equipo de investigadores del Hospital Infantil de Boston han realizado un estudio que afirma que sí se podría hacer. Reactivando un gen durmiente llamado Lin28a, que está activo en las células madre embrionarias, los investigadores han conseguido volver a hacer crecer pelo a y reparar cartílagos, huesos, piel y otros tejidos blandos en un ratón de laboratorio.

También han descubierto que el Lin28a favorece la reparación de tejidos, entre otras razones, porque acelera el metabolismo en la mitocondría (el motor energético de las células) de modo que una función básica de las células podría ser la puerta de entrada para nuevos tratamientos regenerativos. Este trabajo ha aparecido en el número de noviembre de la revista Cell.

Reactivando un gen durmiente llamado Lin28a, que está activo en las células madre embrionarias, los investigadores han conseguido volver a hacer crecer pelo a y reparar cartílagos, huesos, piel y otros tejidos blandos en un ratón de laboratorio.

El gen Lin28 se descubrió primero en gusanos aunque aparece en todos los organismos complejos y es abundante en las células madre embrionarias, donde se manifiesta con fuerza en durante la formación del embrión y hasta ahora se había usado para reprogramar células de la piel como células madre. Actúa uniéndose al ARN y regulando se convierten los genes en proteínas.

Para comprender mejor cómo induce la reparación de tejidos, los investigadores buscaron a qué segmentos específicos del ARN se une; esto les puso tras la pista de una pequeña porcióndel ARN llamada Let-7, que es conocida por su participación en los procesos de maduración celular y envejecimiento.

Además, los investigadores encontraron que este gen Lin28a también acelera la producción de enzimas metabólicas en la mitocondria y con esa aceleración de los procesos bioenergéticos de la célula, Lin28a genera la energía necesaria para hacer crecer nuevos tejidos.

Posteriores experimentos han demostrado que prescindiendo del gen Lin28a y activando directamente el mecanismo mitocondrial mediante un compuesto específico también se produce el efecto de mejorar la curación de heridas. Esto sugiere la posibilidad de provocar la regeneración de cartílago  y tejidos mediante medicamentos en un futuro no demasiado lejano.

Sin embargo, no todos los tejidos responden igual al efecto del gen Lin28a: los tejidos cardíacos han demostrado una muy débil respuesta y aunque los investigadores han conseguido regenerar las puntas de los dedos amputadas de ratones de laboratorio de corta edad, no han conseguido el mismo efecto en adultos.

Shyh-Chang Ng, coautor del estudio junto a Hao Zhu, afirma que “Lin28a podría ser un factor clave en un compuesto regenerador pero hay otros factores que están todavía por descubrir”.



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