Durante el siglo XIX se extendió una corriente científica, la frenopatía, que pensaba (entre otras cosas) que los delincuentes lo eran porque su cerebro estaba alterado respecto al de las personas no delincuentes. Después de medir muchos cráneos y observar muchos cerebros de criminales de la época no llegaron, obviamente, a ninguna conclusión práctica. Un siglo después, el afinamiento de las técnicas de observación abre la puerta a investigaciones que intentan encontrar la relación entre la actividad cerebral medible por procedimientos físico-químicos y el comportamiento. Se trata de investigaciones básicas que dan los primeros pasos en esta dirección pero que están lejos de obtener resultados concluyentes y mucho más lejos todavía de ofrecer soluciones específicas a los desórdenes mentales. Pero hasta el camino más largo empieza con unos primeros pasos.

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Published On: Mie, Ene 28th, 2015

El cerebro de los psicópatas violentos no puede entender el castigo

 Durante el siglo XIX se extendió una corriente científica, la frenopatía, que pensaba (entre otras cosas) que los delincuentes lo eran porque su cerebro estaba alterado respecto al de las personas no delincuentes. Después de medir muchos cráneos y observar muchos cerebros de criminales de la época no llegaron, obviamente, a ninguna conclusión práctica. Un siglo después, el afinamiento de las técnicas de observación abre la puerta a investigaciones que intentan encontrar la relación entre la actividad cerebral medible por procedimientos físico-químicos y el comportamiento. Se trata de investigaciones básicas que dan los primeros pasos en esta dirección pero que están lejos de obtener resultados concluyentes y mucho más lejos todavía de ofrecer soluciones específicas a los desórdenes mentales. Pero hasta el camino más largo empieza con unos primeros pasos.

Escáner cerebral

Los psicópatas violentos tienen anormalidades en las partes del cerebro relacionadas con el aprendizaje del castigo. Uno de cada cinco delincuentes violentos eres un psicópata. Tienen altas tasas de reincidencia y no se benefician de los programas de rehabilitación. Una reciente  investigación revela por qué sucede esto y puede ayudar a desarrollar intervenciones desde la infancia para prevenir la violencia y terapias del comportamiento que reduzcan la reincidencia o al menos así lo explica el profesor Hopkins de la Universidad de Montreal.

Para desarrollar programas que prevengan la delincuencia y programas de rehabilitación que reduzca la reincidencia es esencial identificar los mecanismos neuronales qu subyacen en el comportamiento violento persistente. “Hemos estado usando resonancia magnética para estudiar la estructura del cerebro y su comportamiento en una muestra de delincuentes violentos de Inglaterra, un grupo con psicopatías y otro sin ellas, a la vez que estudiábamos a un grupo de no delincuentes sanos. Hemos encontrado anormalidades estructurales en la materia gris y en secciones específicas de la materia blanca entre los delincuentes violentos con psicopatías”.

Han participado en el estudio 12 delincuentes violentos con desórdenes de personalidad y psicopatía, 20 delincuentes violentos con desórdenes de personalidad pero sin psicopatía y 18 no delincuentes sanos. Los delincuentes han sido condenados por asesinato, violación intento de asesinato o lesiones y fueron reclutados entre la población penitenciaria del Reino Unido.

A la hora de seleccionar un comportamiento correcto es esencial aprender del castigo, bien real, bien imaginario. La mayoría de los individuos no se coloca delante de un autobús porque simplemente pueden imaginar las consecuencias para ellos si el autobús les alcanza. Los delincuentes tampoco se colocan normalmente enfrente de los autobuses lo que sugiere que también pueden aprender del castigo. En la infancia tanto los delincuentes psicopáticos como los no psicopáticos son repetidamente castigados por progenitores y educadores por romper las reglas y desde su juventud sufren repetidos arrestos aunque persisten en mantener sus comportamientos violentos hacia otros de donde se deduce que el castigo no parece modificar su comportamiento.

Los problemas de conducta y los antecedentes de la psicopatía emergen en etapas tempranas de la vida cuándo el aprendizaje tiene el potencial de alterar la estructura cerebral. Programas que enseñan a las familias habilidades para reducir problemas de conducta entre sus hijos ayudan a reducir los daños infringidos a familiares y amigos en etapas tempranas de la vida. Los resultados de estas investigaciones facilitan pistas acerca de los mecanismos neuronales que caracterizan a los delincuentes violentos y pueden ser utilizados entre otras cosas para diseñar programas que ayuden a la reducción de la reincidencia.

 

Displaying 2 Comments
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  1. Jose Luis Zayas Diaz dice:

    es por eso que desde bebes matenlos para limpiar el mundo, porque para que queremos a estos de gobernadores, como en Mexico, puros assesinos.

    • Mauricio Luque dice:

      Bueno… vamos a ver…
      a) todavía la ciencia no permite discernir si un niño pequeño va a ser un psicópata asesino o una ONG con piernas
      b) si en algún momento se pudiera determinar, lo procedente sería tratarlo para eliminar los comportamientos dañinos
      c) el mal y las personas malas son parte del precio que tenemos que pagar como especie para que por el otro extremo surjan el bien y las personas buenas. Si miras a tu alrededor verás que pese a todo, como especie, nos ha ido bastante bien.

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