Published On: Vie, Ago 7th, 2015

Observación de las perseidas en la Tierra y en la Luna

Todos los años, entre finales de julio y finales de agosto, la Tierra cruza los restos del cometa Swift-Tuttle, lo que provoca que multitud de partículas, denominadas meteoroides, choquen contra la atmósfera. Y conforme la Tierra se va adentrando en esta nube de meteoroides la actividad de las perseidas aumenta. En 2015 año esa actividad alcanzará su máximo durante la noche del 12 al 13 de agosto, y el fenómeno podrá observarse en condiciones especialmente favorables.

Perseidas

“El cometa Swift-Tuttle completa una órbita alrededor del Sol cada ciento treinta y tres años aproximadamente, y cada vez que se aproxima a nuestra estrella el Swift-Tuttle se calienta y emite chorros de gas y pequeñas partículas sólidas que forman la cola del cometa”, señala José Luis Ortiz, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) que estudiará el fenómeno este año.

La mayoría de los meteoroides desprendidos del Swift-Tuttle son tan pequeños como un grano de arena, o incluso más, y cuando se cruzan con nuestro planeta impactan contra la atmósfera a una velocidad de más de 210.000 kilómetros por hora, equivalente a recorrer nuestro país de norte a sur en menos de veinte segundos. El choque produce un aumento de temperatura de estos fragmentos de hasta cinco mil grados en una fracción de segundo, que se desintegran emitiendo un destello de luz que recibe el nombre de meteoro o estrella fugaz.

Esta desintegración ocurre a gran altura, normalmente entre los cien y los ochenta kilómetros sobre el nivel del suelo. Las partículas más grandes (del tamaño de un guisante o mayores) pueden producir estrellas fugaces mucho más brillantes que reciben el nombre de bólidos.

OBSERVACIÓN E INVESTIGACIÓN DE LAS PERSEIDAS

Este año la Luna no interferirá en la observación del fenómeno, ya que aparecerá en el cielo poco antes del amanecer y, además, se encontrará en una fase muy menguada. Aprovechando las buenas condiciones de visibilidad de las perseidas de este año, el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) y la Universidad de Huelva analizarán la composición de las partículas desprendidas por el cometa Swift-Tuttle mediante un nuevo espectrógrafo de alta resolución instalado en el Observatorio de La Sagra. En este observatorio se realizará, simultáneamente, una actividad de observación pública de las perseidas guiada por los responsables del estudio.

Para disfrutar de las perseidas no es necesario utilizar telescopios ni ningún otro tipo de instrumento óptico. Solo es necesario observar el cielo desde algún lugar lo más oscuro posible y lejos de la contaminación lumínica de las ciudades.

“Estas estrellas fugaces podrán aparecer en cualquier lugar del cielo. Al prolongar su trayectoria hacia atrás parecerán proceder de un punto situado en la constelación de Perseo, y de ahí proviene el nombre de la lluvia de perseidas”, señala Nicolás Morales, investigador del IAA que estudiará las perseidas desde el observatorio de La Sagra. Dado que la constelación de Perseo aparece sobre el horizonte unas cuantas horas después de anochecer, la probabilidad de ver perseidas aumenta conforme avanza la noche y tiene su máximo cerca del amanecer.

PERSEIDAS EN LA LUNA

“Las perseidas también impactan contra la Luna”, afirma José María Madiedo, investigador de la Universidad de Huelva. A diferencia de la Tierra, la Luna carece de una atmósfera que la proteja, por lo que los meteoroides colisionan directamente contra el suelo lunar a muy alta velocidad y se destruyen de forma brusca. En esa colisión se forma un nuevo cráter y se desprende un breve destello de luz que el ojo humano no puede percibir directamente, pero que sí puede ser detectado desde la Tierra con la ayuda de telescopios.

El estudio de estos destellos permite a los científicos obtener datos muy relevantes sobre las colisiones que se producen contra la Luna y contra la Tierra. De hecho, recientemente se ha publicado el primer estudio sistemático de destellos de impactos de perseidas en nuestro satélite. “Por este motivo, durante las noches de mayor actividad de las perseidas nuestros telescopios apuntarán también a la Luna para poder registrar cómo las partículas desprendidas del cometa Swift-Tuttle se desintegran contra el suelo lunar”, concluye Madiedo.

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