Published On: Sab, Feb 13th, 2016

Un estudio documenta un evento de cambio climático global ocurrido de forma natural que pone de manifiesto la velocidad sin precedentes del que tiene lugar en la actualidad

Mapa paleogeográfico del Cretácico (hace 120 millones de años).

Mapa paleogeográfico del Cretácico (hace 120 millones de años).

La investigación, publicada en la revista Nature Geoscience, reconstruye los cambios en las concentraciones de dióxido de carbono atmosférico (pCO2) durante un evento de cambio ambiental global que tuvo lugar en el Cretácico, hace aproximadamente 120 millones de años. Los nuevos datos, obtenidos en los laboratorios de geoquímica orgánica de las universidades de Jaén y Bristol, han servido para generar evidencias de que el pCO2 aumentó en respuesta a las emisiones de gases de origen volcánico y permaneció elevado durante un intervalo de entre 1,5 y 2 millones de años. Estas condiciones se mantuvieron hasta que el enterramiento de materia orgánica en los fondos marinos empobrecidos en oxígeno dio lugar al retorno a los niveles previos de pCO2.

Los autores señalan que el estudio del registro geológico de cambios climáticos pasados es clave para entender cómo estos cambios pudieron afectar a los ecosistemas y servir de referencia para conocer sus efectos en el futuro. “Se ha sugerido con anterioridad que el evento estudiado podría ser un análogo de lo que está ocurriendo en la actualidad, como consecuencia de la actividad humana, y que un incremento de pCO2 ocasionó una acidificación oceánica con el resultado de una crisis que afectó a un importante grupo de algas marinas calcáreas. Nuestro trabajo confirma que existió un gran incremento en pCO2, duplicando con creces los valores previos al evento. Sin embargo, el cambio tuvo lugar de una manera mucho más lenta que la que ocurre en la actualidad, a lo largo de un intervalo de cientos de miles de años, en contraste con unos pocos siglos en los que la actividad humana está provocando un rápido incremento en las concentraciones de dióxido de carbono atmosférico. Se trata de otro ejemplo de que la tasa actual de cambio ambiental tiene pocos precedentes, o acaso ninguno, en la historia de la Tierra, y esto tiene importantes implicaciones sobre nuestra forma de abordar el estudio del cambio climático actual”, indican.

“Los investigadores usamos con frecuencia el registro geológico para ayudarnos a comprobar o ampliar nuestro conocimiento sobre el cambio climático, por ejemplo determinando la sensibilidad de la temperatura terrestre ante niveles elevados de CO2. La escasez o posiblemente ausencia de precedentes en la historia geológica implica una mayor dificultad en la predicción de los riesgos asociados al ritmo del cambio ambiental actual. Por tanto, nos encontramos ante una situación de profunda incertidumbre. Reducir las emisiones de CO2, como se acordó recientemente en la Cumbre de París, será necesario para evitar esos riesgos”, concluyen los autores.

De izquierda a derecha, José Manuel Castro, Mª Luisa Quijano y Ginés A. de Gea.

De izquierda a derecha, José Manuel Castro, Mª Luisa Quijano y Ginés A. de Gea.

Esta investigación ha sido posible gracias al estudio realizado en la sección estratigráfica de Cau, localizada al norte de la provincia de Alicante, en la que los investigadores de la Universidad de Jaén vienen trabajando durante los últimos años. “Los sedimentos marinos se depositaron en la sección de Cau de forma muy rápida y continua, dando lugar a un registro expandido del evento de cambio global. Investigaciones previas del equipo han determinado el grado excepcional de preservación de los sedimentos marinos en esta sección, lo que ha permitido la realización de investigaciones de carácter multidisciplinar a escala de alta resolución que constituyen la base de este estudio”, señalan.

Los autores del trabajo son los profesores José Manuel Castro y Ginés A. de Gea (Departamento de Geología de la UJA) y María Luisa Quijano (Departamento de Química Inorgánica y Orgánica de la UJA), miembros del Centro de Estudios Avanzados en Ciencias de la Tierra de la Universidad de Jaén y del Grupo de Investigación RNM-200, y los investigadores David Naafs, Daniella Schmidt y Richard Pancost, miembros del Instituto Cabot de la Universidad de Bristol.

Esta investigación supone un importante avance en la línea iniciada en 2008 con la colaboración entre las universidades de Jaén y Bristol, que actualmente se ha ampliado con la incorporación de otros investigadores de diversas universidades europeas a un nuevo proyecto recientemente financiado por el Plan Nacional de Investigación. Este proyecto se centra en el estudio de un sondeo realizado en la sección de Cau, que permitirá profundizar en el conocimiento del registro geológico del cambio global.

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