Published On: Mar, Sep 20th, 2016

El negocio de la conquista espacial: Iberespacio

Cuando se piensa en la vertiente económica de la conquista del cosmos, lo primero que suele venir a la cabeza es la cantidad de millones que gasta la NASA en llegar a la Luna o en enviar sus cochecillos teledirigidos a Marte. La realidad suele ser bastante más prosaica y detrás de cada céntimo gastado suele haber un montón de  burocracia y un número increíble de científicos y de técnicos altísimamente cualificados asegurándose de que nada se desperdicia o se pierde por el camino.

Uno de esos aspectos necesarios pero poco brillantes de la carrera espacial es el control térmico de los ingenios astronáuticos. Para nosotros, acostumbrados a la templanza del clima terrestre, es difícil imaginar la dureza del ambiente extraplanetario: en el vacío del espacio la temperatura tiende al cero absoluto (-273ªC) excepto en la cercanía de las estrellas en donde su luz puede hacer que las superficies expuestas sin la protección de ninguna atmósfera puedan llegar a los cientos de grados.

Iiberespacio

Un caso extremo, en satélites de comunicaciones, que suelen ser bastante grandes, puede darse en el momento en que el satélite está perpendicular al Sol, exponiendo su cuerpo y sus paneles al Sol mientras la otra mitad del artefacto queda totalmente a la sombra. Fuera de la atmósfera terrestre, sin aire que distribuya homogéneamente el calor, las diferencias de temperatura entre ambos lados pueden superar el centenar de grados y eso es mucho para una “caja” rellena de delicadísimos aparatos electrónicos.

Una empresa española, Iberespacio, ha desarrollado sistemas de control térmico que pueden reducir los efectos de esas diferencias de temperatura y ha conseguido ser la mejor del mundo en su especialidad. Ahora todas las agencias y empresas espaciales recurren a su soluciones de control térmico hasta el punto de que ha tenido que ampliar sus instalaciones con una superficie de 9.000 m2 y que ha supuesto una inversión cercana a los 16 millones de euros. El nuevo edificio cuenta, entre otras instalaciones avanzadas, con 1.400 m2 de áreas limpias clase 100.000 (ISO 8) y con un laboratorio de desarrollo tecnológico e innovación de 300 m2.

Las cifras de su volumen de negocio (con una facturación prevista en 2016 de 11,4 millones de euros) o su número de empleados podrían parecer modestas pero no hay que olvidar que una empresa de la construcción con 150 empleados es una empresilla local pero una empresa de ingeniería aeroespacial con esos mismos trabajadores es una multinacional. De hecho, no es difícil imaginar que se trate de una empresa orientada al comercio internacional porque nunca se podría sobrevivir del pequeño mercado aeroespacial español.

Iberespacio ha sido noticia la semana pasada por la inauguración de sus nuevas instalaciones, donde trabajarán 150 técnicos y gracias a la cual piensa dar un importante impulso a su facturación.  Gracias a este complejo, en los próximos cinco años otros 1.250 equipos diseñados, fabricados y ensayados en Madrid por IberEspacio viajarán a bordo de 56 nuevos satélites, entre los que se encuentran misiones muy singulares como el telescopio astronómico de la NASA “James Webb Space Telescope (JWST)”, la próxima misión de exploración de Marte de la ESA “ExoMars” o la misión “Space-IL” desarrollada por una empresa privada para competir en el concurso “Google Lunar XPrize”, dotado con 20 millones de dólares para la primera empresa que logre posar sobre la Luna un ingenio espacial.



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