MADRID, 2 (EUROPA PRESS)
La bioenergía no es tenida en cuenta y su integración en las políticas energéticas de los gobiernos podría suponer un importante apoyo a la lucha contra la pobreza y contribuir al fomento del desarrollo sostenible, según dijo hoy la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) a través del especialista en esta materia, Gustavo Best, presente en la Conferencia Internacional sobre Energías Renovables de Bonn.
La FAO señaló que la biotecnología supone "una oportunidad para los países en desarrollo, pero no se valora". Según Best, los países "deberían basar sus sistemas energéticos en la biomasa, la energía solar o la eólica".
La bioenergía abarca recursos tan diversos como el carbón vegetal y la leña, la caña de azúcar para producción de biocombustibles, los residuos agrícolas o forestales, que producen, bioetanol, biodiésel, bioelectricidad y biogás.
Además de ser energías limpias y respetuosas con el medio ambiente, estas energías son fuente de generación de ingresos y creación de empleo, y ayudarán a erradicar la pobreza, reducir la contaminación del suelo y la deforestación y contribuir a frenar el cambio climático, explicó el representante de la FAO.
Con esto la FAO pretende demostrar que la idea tradicional de que las renovables suponen un gran esfuerzo económico, no es tanto en realidad, pues sólo suponen un coste inicial, que se rentabiliza después. "La bioenergía es rentable", apuntó Best. Además la FAO recuerda que el uso de estos biocombustibles supone un ahorro de combustibles fósiles.
Los datos aportados por la FAO señalan que la biomasa supone en la actualidad un 16 por ciento de la energía consumida en el mundo, aunque en algunos países en desarrollo su utilización abarca el 90 por ciento, especialmente la forestal, debido al difícil acceso a la electricidad y los combustibles fósiles.
La energía forestal supone un 9 por ciento del consumo mundial, pero en los países en desarrollo representa un 80 por ciento de la energía existente.
Algunos de los proyectos que la agencia de Naciones Unidas está llevando a cabo en países en desarrollo son: la producción de nuevas variedades de sorgo dulce y producción de alcohol etílico para sustituir la gasolina; el uso de excrementos en Nepal como combustible de cocina; y actividades dedicadas a la integración de energía y agricultura en Brasil.
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