TOLEDO, 11 (EUROPA PRESS)
Especialistas en Ginecología y Radiología Intervensionista de todo el país se dan cita hoy en Toledo en el I Symposium sobre Embolización de Miomas Uterinos, que tiene como objetivo actualizar y difundir esta técnica, que aporta a las pacientes la posibilidad de tratar sus miomas con un método conservador, excelentes resultados y pocas complicaciones.
Aunque en un principio había sido diseñado exclusivamente para profesionales castellano-manchegos es tal el interés que ha despertado que han confirmado su asistencia especialistas de diversos hospitales españoles.
A lo largo de toda la jornada se sucederán diferentes ponencias en las que se expondrá la experiencia de los hospitales Reina Sofía de Córdoba y de la Clínica Montepríncipe de Madrid, centros pioneros en España en la técnica de embolización de miomas uterinos.
Los miomas uterinos son tumores no cancerosos (benignos) que se pueden desarrollar en diferentes zonas del útero. Afectan a entre un 30-40 por ciento de la población femenina a partir de los 35 o 40 años, y dependiendo del tamaño del mioma y su localización pueden desencadenar diferentes síntomas, como hemorragias menstruales frecuentes y abundantes, dolores pélvicos, pesadez, calambres abdominales, hinchazón del vientre, trastornos de la micción o del tránsito intestinal y problemas de fertilidad.
El diagnóstico de los miomas se realiza a través de una ecografía o de una resonancia nuclear magnética. La mayoría de los miomas son asintomáticos, por lo que no precisan ningún tratamiento, excepto los que crecen mucho y producen problemas de compresión. El tratamiento puede ser médico, quirúrgico conservador (miomectomía o histeroscopia) o quirúrgico radical (histerectomía o extirpación total o parcial del útero).
Hace diez años se introdujo una nueva técnica al arsenal terapéutico de los miomas, la denominada embolización de miomas. Consiste en la introducción de un catéter por la arteria femoral hasta la uterina a través del cual se inyectan unas microesferas que obstruyen la vascularización del mioma, que llega a secarse o a desaparecer. Este tratamiento es realizado por un radiólogo intervensionista mientras que es el ginecólogo el que se encarga de la selección de las pacientes y de su seguimiento.
El periodo de ingreso hospitalario tras la intervención es de 24 horas y la baja laboral de siete a diez días. El efecto secundario más importante es el dolor durante los tres primeros días, por lo que se requiere medicación. La tasa de éxito es del 87-95 por ciento y solamente se tiene que recurrir a la extirpación del útero entre el 1 y el 3 por ciento de las pacientes.
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