MADRID, 17 (EUROPA PRESS)
España es uno de los cinco países más prometedores para el desarrollo de las centrales solares térmicas, al disponer de sol en abundancia, una base tecnológica avanzada, un sector empresarial activo y un marco regulatorio de la energía que incentiva particularmente esta solución energética, según Greenpeace.
El informe "Electricidad solar termoeléctrica 2020: pasos firmes contra el cambio climático", presentado hoy por la organización ecologista en una jornada de debate organizada con el CIEMAT y el IDAE, indica que en España podría haber instalados más de 300 MW de plantas solares térmicas para 2010 y alcanzar los 2.645 MW para 2020. En las jornadas de debate se han presentado varios de los al menos cuatro proyectos de plantas que está previsto poner en marcha en España a corto plazo.
Según Greenpeace, la energía solar térmica puede proporcionar electricidad en grandes cantidades en países soleados, hasta alcanzar el 5 por ciento de toda la demanda eléctrica mundial en menos de 40 años, evitando la emisión de 154 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera hasta 2020.
El informe revela que las centrales solares termoeléctricas disponen de tecnología probada y fiable, de forma que para el año 2020 podría haber en varios países soleados más de 21.000 MW instalados que producirían cerca de 55.000 millones de kWh de electricidad, el equivalente al 25 por ciento de la demanda eléctrica de España en 2002.
Con ello se habrían creado 200.000 puestos de trabajo y se habría movilizado una inversión de 42.000 millones de euros, añade Greenpeace en su informe, realizado por expertos de la organización y de la Asociación Europea de la Industria Solar Térmica (ESTIA).
Aunque el marco actual garantiza la rentabilidad de las inversiones, Greenpeace reclama mayores medidas de apoyo, como elevar el objetivo de potencia a instalar a 1000 MW para 2010 o eliminar la limitación actual de 50 MW para que una planta pueda recibir las bonificaciones previstas por la electricidad producida. También demanda que se permitan las plantas híbridas (combustible fósil y solar) primando sólo la parte de electricidad producida con energía renovable, y que se faciliten los trámites administrativos para los proyectos.
Además, aboga por medidas políticas para la creación de mercados para la energía solar termoeléctrica, como establecer objetivos legalmente vinculantes, mecanismos de apoyo al precio, colaboración de entidades públicas y privadas para fijar objetivos y mejorar las normativas y los mecanismos de financiación.
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