Alfred Joseph Hitchcok nació en el muy londinense barrio del East End y tuvo una infancia
feliz con su familia y los chicos del barrio. A los 14 años deja la escuela católica en
que estudiaba para entrar en algunos colegios de más prestigio. En ellos, su interés por
la navegación le lleva a entrar en contacto con la mecánica y la tecnología y su vena
artística le acercó hasta la pintura. Su padre muere cuando él tenía 15 años y la imagen
de la madre que conduce a la familia con mano de hierro ha pasado incluso a formar parte
de alguna de sus películas.
Para ganarse el sustento, entra a trabajar en la compañía del cable en el departamento
de publicidad y como redactor del periódico interno de la empresa. Pero a los veinte
años se produce en su vida un cambio que le marcaría para siempre: entra a trabajar en
una pequeña filial británica de una multinacional norteamericana de cine. Sus primeros
cometidos estaban relacionados con su anterior trabajo, encargándose del material de
publicidad de las películas pero poco a poco se fue acercando más y más al cine en sí;
primero como script, luego como encargado de casting y más tarde como ayudante de
dirección y productor. En esta última faceta, Alfred Hitchcock se traslada a Berlín donde trabaja
en coproducciones germano-británicas.
Durante este tiempo se casa con Alma Reville, una prometedora actriz que abandona su
carrera para seguir al futuro maestro del cine.
En 1926 ve la luz su primera película "The lodger" (El inquilino) y empieza a dirigir
películas con regularidad. Su éxito crece y le empiezan a
llegar numerosas ofertas de uno y otro lado del Atlántico; finalmente opta por emigrar
a Hollywood en 1940, lejos de los bombardeos alemanes de la Segunda Guerra Mundial.
Sus primeras películas americanas obtienen un éxito mediano hasta que se embarca en
"La hora de Hitchcock", un programa de televisión en el que el cineasta hacía una
pequeña introducción para telefilmes de una hora y que se mantuvo en antena desde
1955 a 1962 con una notable audiencia. En realidad el papel de Hitchcock en
esta serie se limitaba a la introducción y a la selección de guiones pero le dió una
inmensa popularidad en los EE.UU.
Es además en esta época cuando Hitchcock dirige algunas de sus mejores películas como
Un crimen perfecto, La ventana indiscreta, Vértigo, Psicosis y Los pájaros.
Durante los años sesenta y setenta dirige algunas películas más ya sin tanto éxito y
en 1980 Alfred Hitchcock fallece a los 81 años de edad. De él nos quedan sus fantásticas películas,
sus persistentes cameos (apariciones en segundo plano en sus propias películas) y la
imagen del hombre inteligente y difícil, pero buena persona.