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Aunque según el guión todo ocurriera "hace muchos años en una galaxia muy lejana"
en toda la saga aparecen máquinas e instalaciones que todos asociamos con el futuro.
Las naves espaciales, los saltos espaciotemporales, los edificios, los robots...
todo parece suceder en cualquier momento menos en un pasado lejano. Algunas
máquinas son imprescindibles para el desarrollo del argumento como los sables
de luz e incluso algunas
de ellas llegan a tener un papel protagonista en la saga, como es el
caso de los robots R2D2 y C3PO.
R2D2 es un robot dedicado a reparar naves espaciales y a comunicarse con los ordenadores
de éstas. Por eso está repleto de gadgets para reparar las naves y dispone de toda
clase de interfaces para comunicarse con cualquier sistema informático. Perteneció
a la princesa Leia, quien le insertó los planos de la Estrella de la muerte para
llevárselos a Obi Wan, momento en el cual cayó en las manos de de Luke Sakywalker.
Se expresa mediante silbidos y ruiditos de todas clases y necesita un intérprete
para ser entendido por los humanos. Es arrogante y tozudo y pasa todo el tiempo
discutiendo con su inseparable compañero C3PO.
C3PO es un robot androide de protocolo. Su misión es servir de intérprete
entre las distintas razas que pueblan toda la galaxia por lo que está programado
para reconocer más de seis millones de lenguas. Sin embargo, sus intervenciones
delatan que ha sido reprogramado para adquirir capacidades más humanas como el
miedo o la ironía. Aunque a veces pueda parecer estirado y pedante es una
"excelente persona" incapaz de hacer daño a nadie. Forma una pareja inseparable con
R2D2.
El X-Wing (alas en equis) es el más popular y eficaz de los cazas con que
cuenta la alianza. Es la contrapartida perfecta a los cazas imperiales. Va equipado
con una unidad R2 que se encarga de la supervisión de la nave y del "control de
astrogración" para los saltos hiperespaciales; tiene una maniobrabilidad extrema
y sus cuatro láseres y su lanzador de torpedos de protones le confieren una
enorme potencia de fuego.
Han Solo es el propietario del Halcón Milenario y lo ganó en una apuesta
contra un viejo amigo contrabandista. Aparentemente es un enorme montón de chatarra
pero en realidad es una de las mejores naves de la galaxia. Tiene unos potentísmos
motores y unas impenetrables pantallas deflectoras que, dicen, estaban preparadas
para un crucero estelar del Imperio pero fueron robadas por Han Solo en un golpe de
audacia. Todas estas mejoras han ido siendo introducidas por sus anteriores
propietarios pensando en las prestaciones pero olvidando la fiabilidad por lo que
la nave siempre está sufriendo constantes averías que tienen que ser reparadas
sobre la marcha por Solo y su amigo Chewbacca, hasta el punto de que la mayoría
de las veces los propios ordenadores de la nave preveen que no será capaz de despegar.
Sin embargo, siempre lo hace y sus inigualables cualidades, junto con las bodegas
ocultas, los equipos de interferencia y demás artefactos instalados en la nave,
le permiten culminar con éxito las más increíbles misiones.
El Tie Fighter es el caza del Imperio. Es extraño que una organización tan
potente fabrique unos aparatos tan malos y ponga a los mandos unos pilotos tan torpes.
Y es que los Tie Fighter pierden todas las batallas en las que participan y sólo
parecen obtener alguna ventaja cuando atacan en aplastante mayoría numérica.
Los destructores imperiales son las mayores máquinas de guerra de la galaxia
con una longitud aproximada de 1600 metros, aunque le seguirían los superdestructores,
todavía conco veces mayores que éstos.
Son auténticas bases espaciales móviles y alojan en su interior cientos de naves
espaciales y divisones de asalto enteras. Son la herramienta que el Imperio piensa
utilizar para dominar la galaxia por su unmenso poderío; su simple presencia en
órbita sobre un planeta basta para aplacar una rebelión.
La Estrella de la muerte es el máximo exponente del fracasado intento del
Imperio por dominar la galaxia. Dos de estas naves fueron construidas y las dos
destruidas por los rebeldes. Son, en realidad auténticos planetas artificiales
con un diámetro de 120 kilómetros y una tripulación de 750.000 hombres,
capaces de desplazarse de uno a otro confín de universo. Tienen el arma definitiva,
un potentísimo superláser capaz de pulverizar un planeta entero como hicieron
con Alderaan, el planeta de la princesa Leia.| Especial La Guerra de las Galaxias | |
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