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Cannes.- Woody Allen abandona Nueva York y viaja a Londres en su última película, 'Match Point'
CANNES (FRANCIA), 12 (Del enviado especial de EUROPA PRESS Jorge Collar)
El Festival de Cannes nos hace viajar, es una parte de su cometido. Viajes insólitos que nos llevan al Kurdistán en Irak, a Londres de la mano de Woody Allen, que abandona esta vez Nueva York, y al Japón, pasando por Bagdad para tratar el espinoso problema de la hostilidad general que acosa a los rehenes japoneses liberados a su vuelta al país. Todo ello en los filmes 'Kilómetro cero', 'Match Poin' y 'Acoso', presentados en el certamen de la costa azul.
Con 'Match Point', Woody Allen viaja de Nueva York a Londres. Su película, rodada en Inglaterra, tiene una referencia evidente. Una de las características de Allen es su capacidad de autor-camaleón que puede plegarse a los estilos mas diferentes. En este caso comprendemos que su modelo es Patricia Highsmith y su personaje semejante al astuto míster Ripley.
De entrada veremos a un modesto irlandés, profesor de tenis, Chris Wilton (Jonathan Rhys Meyers) de un físico particularmente agraciado, que entra en contacto con una familia de ricos ingleses, a través del hijo de la familia, Tom Hewett (Matthew Goode), la hermana Clhoe de este (Emily Mortimer) no tarda en enamorarse de Chris y hacer de el su amante. La familia Goode esta dispuesta a ayudar la promoción social de Chris. Pero este es deslumbrado por la belleza sexy de la novia de Tom, Nola Rice (Scarlett Johansson).
Una segunda pasión, esta vez devorante une Chris y Nola, incluso cuando Tom abandona con ella su proyecto matrimonial. Otro proyecto matrimonial avanza, el de Chris y Chloe con todas las bendiciones familiares. Chris entra asá en la rica familia, pero sin abandonar sus relaciones con Nola, que son, con el paso del tiempo, un obstáculo cada vez mayor al éxito social de Chris. Es preciso no ir mas lejos porque es en la ultima parte de la película en la Allen muestra su genio y su ingenio, incluso si la justicia parece haber perdido este match.
Hacia tiempo que Allen no se mostraba en tan buena posesión de sus posibilidades. Aquí la descripción de los caracteres y de las pasiones que los mueven se desarrolla con un arte consumado, la referencia a Patricia Highsmith no disminuye en nada la calidad de este trabajo " a la manera de " la genial escritora. Esta vez el humor, siempre presente, no será la nota dominante y esta vez también, Woody Allen deja su lugar a una nueva generación de actores, en particular Jonathan, Rhys Meyers, Scarlett Johansson y Emily Mortimer.
LIBERACIÓN DEL KURDISTÁN
Hiner Saleem, abandonó su tierra kurda a los 17 años para establecerse en Francia. Con todo sus pe1iculas hablan siempre del Kurdistán, ese país descuartizado por las grandes potencias en 1923. 'Viva la novia y la liberaci1on del Kurdistán' (1997), 'Vodka Limón' (2003) y ahora 'Kilometro cero', marcan una carrera en torno a un país mártir.
Por ello Hiner Saleem no duda es bendecir la liberación de su país, aunque cita a un dirigente kurdo que reprocha a la izquierda mundial de haber atacado la guerra : "Hubiéramos preferido ser liberados por los franceses o los escandinavos, pero son los americanos los que se decidían a intervenir". En todo caso, Saleen se precipitaba en su país para rodar "en la urgencia" su película, una urgencia patente en la forma que toma el guión de la pe1ícula, y que cuenta una historia verdadera: la de un pariente del director, enrolado por la fuerza en 1988 durante la guerra Irán-Irak, para ir a buscar el cadáver de un soldado un mártir muerto en el frente.
La película es la historia de este viaje, rodada casi de forma documental, pero que evoca las diferentes formas de opresión de los kurdos bajo el régimen de Sadam Hussein, cuya estatua se pasea simbólicamente por toda la película. Como de costumbre, Hiner Saleem hace coexistir la tragedia con el humor. De ahí la cita de una frase de su abuelo referida al Kurdistán : "Nuestro pasado es triste, nuestro presente trágico, gracias a Dios no tenemos porvenir". La película termina por los gritos de jubilo en París de los kurdos al anuncio de la caída de Bagdad.
Como era de esperar la rueda de prensa que ha seguido la película ha sido agitada. Frente a la tesis de Hinner Saleem del Kurdistán como un país que ha recobrado la libertad, no dejaban de escucharse los voces discordantes de los que condenan la guerra por el hecho de ser la obra de una coalición británico-americana.
En este sector es preciso colocar a la casi totalidad de los medios de comunicación franceses, que han evocado raramente la situación positiva del Kurdistán después de la intervención americana. Todo ello, es cierto, no hace de 'Kilometro cero' una gran película, pero si una obra sincera que es un testimonio capital a añadir al dossier de la guerra de Irak.
TERCER VIAJE
En fin el tercer viaje de la jornada nos lleva de Bagdad al Japon, Yuko (Fusako Urabe) ha trabajado en una organización humanitaria en Irak. Y es por esta razón que ha sido retenida en rehén por los terroristas de este país. Liberada y de vuelta al Japón es víctima del acoso y de la desaprobación de sus conciudadanos. La película cuenta un caso real, que Masahiro Kobayashi ha transformado conservado el eje real. En la película Yuko pierde su empleo, y lo mismo le ocurre a su padre, que termina suicidándose. La joven terminara por decidir volver a Bagdad por seguir prestando ayuda a las necesidades humanitarias de este país.
El estilo de Kobayashi es glacial, con una gran economía de diálogos nos introduce en una realidad quizá incomprensible por un occidental. Para el japonés medio la labor humanitaria de Yuko no habría hecho mas que crear problemas a su país. Un hecho significativo a señalar, tanto el tema de los rehenes japoneses es "tabú" en Japón; en ningún momento se pronuncia la palabra Bagdad en la película.
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