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Seminci.- Poupaud envuelve de 'intimidad y secretismo' los momentos previos a la muerte en 'Le Temps qui Reste', de Ozon
VALLADOLID, 25 (EUROPA PRESS)
El actor Melvil Poupaud, protagonista de la película 'Le Temps qui Reste' --"El tiempo que queda"--, de François Ozon, aseguró hoy que la opción de rodearse de intimidad y secretismo que elige su personaje al saber que se enfrenta a una muerte segura debido a un cáncer, responde a la mismas actitud que tomaría él en la misma circunstancia.
La producción francesa, que se proyectó hoy a concurso en la sección oficial de la 50 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), narra la manera en que el joven fotógrafo de moda Romain, de 31 años, afronta la noticia de que padece un cáncer extendido que no le permitirá vivir mucho más de tres meses.
Ante su negativa a someterse a cualquier tipo de tratamiento pese a las recomendaciones del médico, su primera reacción es alejarse y alejar a todas las personas de su entorno. De este modo, huye de su madre, a la que considera "pesada", para luego llegar a las manos con su hermana, que no pasa por una buena situación emocional y con la que se enzarza en una discusión en la que le asegura que ella no le importa.
En los coqueteos con las drogas, de los que su padre le previene durante una despedida tácita en la que Romain le abraza "apelando a la complicidad a la que el padre no ha sido dado", participa también su novio Sasha, al que expulsa de su casa para, después, llorar en soledad y rogarle perdón.
La depresión y el miedo le acercan hasta Laura, su abuela paterna, papel encarnado por la veterana actriz Jeanne Moreau, a quien le confiesa su enfermedad y sus miedos y con quien comparte uno de los momentos más intensos de la película: en el que, de manera clara, se acerca a los recuerdos de su infancia con su familia, que le acecharán y le provocarán el llanto a lo largo del tiempo hasta su muerte en forma de imágenes de su niñez.
La petición de una mujer desconocida para que le permita tener un encuentro con él para procrear el hijo que no concibe con su marido y su negativa; su petición de amor a Sasha --"el último", asegura sin confesarle el secreto de su enfermedad--; una carta de su hermana que facilita un acercamiento en el que Romain reconoce sus culpas y su posterior aceptación de la oferta del matrimonio, con la posterior procreación de un bebé, marcan los últimos momentos de la vida de este fotógrafo, que también aprovecha para captar con su cámara digital.
PAPEL PARA EL.
El protagonista de la película, que compareció ante los medios tras la proyección, reconoció que Ozon escribió el papel pensando en él dado que habían mantenido conversaciones previamente, lo que a su vez facilitó su comprensión y aceptación del personaje.
En este sentido, Melvil Poupaud aseguró que en caso de encontrarse en una situación similar a la de Romain la viviría de manera "íntima y secreta" con el afán de "no cargar" el peso del drama sobre las personas que le rodea.
Asimismo, señaló que el hecho de recurrir a imágenes de la infancia fue emotivo para él dado que el empezó a actuar de muy joven y viendo sus antiguas películas conseguía recrear la "imagen ideal" de la infancia.
El personaje de Romain, que experimenta un cambio de actitud que le permite pasar del enfado y el alejamiento a la necesidad de cariño, está basado, según su protagonista, en las fases por las que, generalmente, pasan los enfermos terminales: una primera de rebeldía y rechazo, una segunda de depresión y, por último, la de la aceptación de la muerte.
No obstante, Poupaud apuntó que Romain es un personaje "torturado" con el que al final el espectador se puede identificar sin que el protagonista se convierta en una persona "complaciente".
ESCENAS DE AMOR "COMODAS".
En referencia a las dos escenas de amor que protagoniza, una junto a su novio, Sasha, y otra junto a la pareja que no puede concebir hijos, el actor comentó que fue más difícil la primera aunque al final no lo fue tanto como esperaba "porque Ozon desdramatizó mucho la escena".
En este sentido, el actor reconoció que tiempo antes el mismo director le llamó para un papel en una película en que interpretaría a un joven homosexual que compartiría escenas con un hombre mayor, lo que hizo que la rechazase no porque el personaje fuera gay, sino porque se sentiría incómodo, aunque Ozon no le reprochó esta actitud al ofrecerle 'Le Temps qui Reste'.
El rodaje fue cronológico, según Poupaud, ya que de este modo se trabajaba en el deterioro físico que experimenta el personaje y que le llevó a perder 10 kilos en un mes y medio gracias a una dieta que le imponía tal disciplina a la hora de salir o comer, que le permitió "vivir más" la piel del personaje.
JEANNE MOREAU.
El actor, que reconoció mantener una relación muy cercana con el director, François Ozon, aseguró que ambos son "muy cómplices" debido a la mucha confianza de que gozan aunque señaló que esta misma compenetración existía entre el director y la actriz Jeanne Moreau.
"Ella estaba bastante emocionada de trabajar con François", apuntó Melvil Poupaud, quien calificó de "privilegiada" la relación de ambos, lo que, según confesó, al principio le hizo adoptar una actitud "más discreta" de mantenerse "al margen" que luego se disipó cuando vio que el comportamiento de Ozon con la actriz era el mismo que mantenía con el resto de las personas del reparto y del equipo.
CINEMASCOPE.
En relación al uso del cinemascope, que permite reproducir un campo más ancho que el de la imagen tradicional y proyectar una imagen única y ancha, el actor reiteró que el objetivo de Ozon no era darle una aire lúgubre a la película sino cuidar los aspectos estéticos, incluso los relacionados con Romain, con el fin de que el protagonista mantuviera su belleza y su sensualidad.
"No quería subrayar los aspectos más sórdidos", destacó Poupaud, quien añadió que era la primera vez que rodaba en cinemascope y que una de las cosas que siempre le interesó de Ozon era la conjunción que hacía entre lo curioso y su gusto por hacer cine de autor que además pudiera llegar a todos los espectadores.
En este sentido, el actor apuntó que Ozon no es un intelectual ni tampoco él debido al tinte peyorativo que esa expresión tiene en Francia, pero que se trata de un director que trabaja "mucho" y "avanza muy rápido" y que además, no es un cineasta "torturado".
FRANÇOIS OZON.
El director François Ozon nació en París en 1967 y cuando tenía 18 años, así como en el lustro siguiente, realizó una treintena de cortometrajes amateur en Súper8, muy influido por las películas familiares rodadas por su padre y por los cursos impartidos por Joseph Morder en Saint-Charles.
Posteriormente se diplomó en Cinematografía en París y en 1990 ingresó en el departamento de Dirección de la FEMIS. Desde entonces, ha rodado numerosos cortometrajes en Súper8, vídeo, 16 milímetros y 35 milímetros.
En 1994 comenzó a colaborar con Fidélité Productions con su corto 'Action vérité' y dos años después, su obra 'Une robe d'été' consiguió el Premio Leopardo del Mañana en el Festival de Locarno.
En 1997 debutó en el largometraje con 'Regarde la mer' y un año después 'Sitcom' participó en 1998 dentro de la Semana de la Crítica en Cannes. 'Le Temps qui Reste' es su novena película.
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