| Menú principal |
|
| Noticias |
|
| Canales |
|
| Servicios |
|
|
 |
|
The avengers |
Avengers, The
153 m.
Director: Jeremiah Chechik
Actores: : Ralph Fiennes, Uma Thurman, Sean Connery
La mayoría de los intentos por resucitar para el cine viejas series de televisión han
resultado casi siempre un fracaso, si bien en algunos casos como Los Picapiedra o El Fugitivo
han obtenido buenos resultados en taquilla, si bien en lo que al puro cine interesa han
aportado más bien poco.
Los Vengadores es otra de esas películas hechas para explotar la marca creada por la
serie de televisión pero que en este caso no sólo no añaden nada positivo a la serie sino
más bien lo contrario y, para rematar el fallo, es un desastre de taquilla.
Sobre el papel, Los Vengadores es el candidato ideal para ser transplantado de los sesenta a
los noventa. El contraste de edades y la elegancia con que sus protagonistas resolvían los
sucesivos enredos encajan perfectamente en nuestros tiempos. La televisión los hizo así;
la trama, los personajes o la credibilidad de la historia se ven relegados a un papel
secundario ocupado por el puro estilo. La historia, si es que puede llamársele así, consiste
en que un malvado loco, el doctor August De Winter (interpretado con demasiada dulzura por
Sean Connery) trata de cambiar el clima del mundo apropiándose de un proyecto supresecreto
del Gobierno. Contra esto, Mr. Steed y Emma Peel (Ralph Fiennes y Uma Thurman) intentarán
evitarlo y hacer caer sobre él el peso de la justicia. Y esto es todo. En realidad, por mucho
que productores y guinistas estiraran el producto, una historia hecha para ser contada en
un episodio de 25 minutos más anuncios, difícilmente puede convertirse en una buena película.
Los Vengadores es, a fin de cuentas, pura pose. Hay una escena, que es reveladora, en la que
el malvado De Winter y sus colaboradores, aparecen maquinando sus malvadísimos planes
en vueltos con unos ridículos monos de colorines. Se supone que los malos de la película
son malos por sus planes, no por vestirse como malos y reirse como malos. Así, una vez que
uno ha sobrepasado el buen impacto visual de la película, verá que detrás, como en los
decorados de cartón-piedra, no hay nada.
|
|
|
 |
|
|
|
| Ver tu correo |
| Boletín gratuito |
 |

|