Director: Mel Gibson Actores: Mel Gibson, Sophie Marceau, Patrick McGoohan, Catherine McCormack
Antes de entrar en la película, hay que hacer dos precisiones:
- si no te gusta Mel Gibson, no pierdas el tiempo con Braveheart, el actor y
director de esta cinta aparece en todos los momentos y situaciones
- si te gustan las reconstrucciones históricas fieles, ésta tampoco es tu
película; los conceptos de nación, servicio al pueblo, igualdad de todos los
ciudadanos, etc. aparecieron cinco siglos después de la fecha en que se desarrolla
la acción y los protagonistas de la leyenda en realidad eran señores feudales que
defendían con la espada sus derechos de pernada y demás privilegios feudales.
Willian Wallace (Mel Gibson) era un comunero (ciudadanos casi libres dentro de
un feudo) escocés del siglo XIII. Por razones históricamente desconocidas
lideró una revuelta contra los ingleses, a quienes temporalmente expulsó de
Escocia hasta que fue capturado y ejecutado. En la película, el motivo de
Wallace es el odio visceral que siente hacia los ingleses por haber asesinado
a su amada, lo que le lleva a masacrar ingleses con ayuda del pueblo llano
aunque no consigue arrastrar a la nobleza, que ve peligrar sus privilegios.
Las escenas de guerra de la película son brutales, casi tanto como las
ejecuciones sumarias que se muestran en la cinta. Para recrear estas batallas
se llegaron a utilizar hasta 2000 extras al estilo de las antiguas superproducciones
del Hollywood de los cincuenta. En estas escenas de batalla se ve correr la
sangre a rios, intentando mostrar la brutalidad de la guerra (en realidad
estas batallas medievales, vistas desde cerca eran todavía mucho más viscerales).
Aunque la película dura casi tres horas, está rodada con ritmo y las escenas de
violencia descarnada evitan cualquier adormecimiento. Por otro lado, en estas
tres horas se podía haber aprovechado para describir un poco mejor a los
personajes y explicar las motivaciones de cada uno, especialmente de los que
juegan a dos barajas; parece como si Gibson pretendiese que, una vez explicada
la motivación de Wallace, todo lo demás derivase lógicamente al ritmo que
impone la acción, la guerra.
Esta indefinición de los caracteres, tal vez es lo que impida que Braveheart
se considere como una película de las grandes; es decir, si se hubiese
profundizado un poco más en los sentimientos humanos que hay detrás de cada
acción -amor, odio, libertad, miedo- en vez de pasar directamente del odio a
la acción, esta cinta sería una de las mejores de todos los tiempos. No obstante,
la historia de un don nadie que llega al poder hasta que el poder le lleva a
la muerte es demasiado atractiva para no llamar la atención.