El estadio olímpico de Sevilla

Europa Press

El Estadio Olímpico de Sevilla ha sido un escenario de auténtico lujo para la final de la Copa Davis que disputaron los equipos de España y Estados Unidos aunque, tras la conclusión del torneo, el recinto cartujano deberá afrontar un futuro sin más perspectiva que el paulatino y, aparentemente, progresivo aumento de la deuda económica que arrastra y pesa sobre él.

El coliseo de La Cartuja, situado en uno de los márgenes de la zona que albergó la Expo'92, es, en sí mismo, la síntesis del naufragado proyecto sevillano de acoger unos Juegos Olímpicos.

Bajo esta premisa los rectores políticos de la ciudad se embarcaron en un ambicioso proyecto en noviembre de 1995 que, tras cuatro años y medio de trabajos hizo realidad unas instalaciones de diseño modernista nacidas en el estudio de los arquitectos sevillanos Antonio Cruz y Antonio Ortiz e inaugurada con el Mundial de Atletismo de agosto de 1999.

Con 58.650 localidades de asiento, el 96 por ciento de las cuales se hallan bajo cubierto, el estadio dispone de una zona VIP y palcos para uso privado de 10, 16 y 20 localidades. Sus creadores idearon asimismo una amplia zona de aparcamientos con una capacidad de 20.000 vehículos, combinados con 'parkings VIP' restringidos para 110 autobuses y 1.024 turismos, y una última zona de aparcamientos de acceso limitado en el mismo interior del estadio.

El estadio en sí se inscribe en un área de 212.000 metros cuadrados, con un campo de fútbol rodeado de una pista de atletismo con ocho calles, y un radio de curvatura de 36.50 metros.

Se trata de una obra de forma octogonal, que se remata con cuatro edificios con vistas al propio recinto y al exterior de éste, adosados a las esquinas del estadio, de 3.500 metros cuadrados de superficie cada uno. Estos edificios albergan un hotel y diversas dependencias del Ayuntamiento y la Junta de Andalucía.

Pero si estos datos de por sí ya son llamativos, resaltan más aún cuando se les añade las tareas de adecuación que se han realizado para la disputa de la final de la Davis.

Así, se ha instalado una cubierta principal de 4.500 metros cuadrados y 22 metros de altura libre media, con un peso 120.000 kilogramos. Para la elevación de esta cubierta se han utilizado cinco grúas simultáneamente, tres de 300 toneladas y dos de 40 toneladas.

La cubierta principal se combina con otra situada en la Grada Sur del Estadio de 1.600 metros cuadrados, lo que eleva la superficie total de la cubierta a 6.100 metros cuadrados.

UN ESCENARIO DE GUINESS.

El aforo de la final, que ha permitido batir un récord de asistencia en un partido de tenis, se sitúa en 26.600 personas. Para alcanzar esta cifra se levantaron unas gradas provisionales de 4.506 plazas en fondos y lateral, con 153 palcos con 918 plazas adicionales.

En cuanto a las pistas, se prepararon una principal y dos de entrenamiento sobre un total de 2.600 metros cuadrados. La iluminación de las canchas usaba 80 focos de halogenuros metálicos de 1.800 watios, que producía 1.600 lux verticales y entre 2.500 y 2.800 lux horizontales.

Pero este despliegue de tecnología, que ha suscitado elogios generalizados tanto por parte de los jugadores españoles como por los estadounidenses no puede ocultar los defectos que también pesan sobre el Olímpico.

El principal de ellos, y verdadero problema irresoluble que pone en tela de juicio la ubicación elegida por sus creadores, es el de los accesos al Estadio. Y es que la carretera que lleva al estadio es una especie de embudo, cuya salida desemboca en la estrechas calles de la Isla de la Cartuja, originando, invariablemente, grandes atascos de tráfico que siempre coge desprevenidos a quienes visitan el área por primera vez.

Conscientes de esta cuestión, los organizadores de la final abrieron las puertas del estadio dos horas antes del inicio de los partidos, aunque nada impisió que la salida vuelviera a provocar los problemas que ya hubo en otros acontecimientos anteriores.

Y después de la Davis, qué. Porque a nadie se le escapa que el no del Betis y el Sevilla a jugar en La Cartuja hirió de muerte al Olímpico, cuya utilización es prácticamente inexistente.

El mantenimiento de unas enormes y complejas instalaciones, así como el permanente y astronómico déficit que arrastra la Sociedad Estadio Olímpico, seguirá siendo una 'patata caliente' a la que los estamentos políticos sevillanos, andaluces e incluso nacionales rehuirán pero que, tarde o temprano, habrá que afrontar.
Vídeos sobre Estadio Olímpico Sevilla


Hay un comentario
Archivaldo – Sevilla
24 De Abril De 2010 - 10:33
Ttulo: Oferta cultural

Dicen que hubo oferta cultural. Es decir, alguna Fundacion importatnte de EEUU para instalarse en Sevilla. En Bilbao en vez de construir un Estadio Olimpico ( podian hacerlo m

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