El Unicaja de Málaga logró la noche del 20 de febrero el primer título de su historia, la Copa del Rey celebrada en Zaragoza, de la mano de Sergio Scariolo, un ténico siempre controvertido que ya suma su tercer título desde su llegada a la ACB en 1997.
El pabellón Príncipe Felipe ha sido testigo del triunfo de la constancia en el trabajo de Scariolo, que con el título del día 20 ya contabiliza dos copas del Rey, la primera con el Tau, y una Liga ACB, la que conquistó con el Real Madrid en el Palau Blaugrana en el año 2000.
Siempre fiel a sus principios defensivos, Scariolo aterrizó en España en julio de 1997, cuando Josean Querejeta, presidente del Tau, le encomendó la labor de llevar al conjunto vitoriano a lo más alto del baloncesto europeo.
Hasta entonces el técnico italiano, que siempre estará en la retina de los aficionados por lucir una figura elegante e inmaculada en el banquillo, haciendo honor a la fama de los modistos de su país, había mantenido una trayectoria ascendente en el baloncesto transalpino.
Sus comienzos en el Simenthal Brescia, dieron paso a sus mejor días en la 'Lega', en las filas de equipos como el Scavolini de Pésaro, con el que ganó la Copa del Ray y la extinta Korac, y el Filodoro Bolonia.
Ya en las filas del Tau las buenas maneras de su equipo llamó tanto la atención como su apariencia de maniquí de Armani. Su llegada a la ACB ha enterrado para siempre el recuerdo del entrenador vestido con un sencillo chandal.
Su primera temporada en las filas vascas dio paso a un renovado optimismo de la parroquia local, pero finalizó con una de las mayores decepciones de la historia del club. El modesto TDK Manresa despachó en la final a los de Scariolo de la mano del veterano 'Chichi' Creus.
También vivió alegrías en el club baskonista, a quien dio la oportunidad de ganar su primera Copa del Rey en compañía de jugadores como Stefano Rusconi, Lucio Angulo o Elmer Bennett, su rival de hoy y a quien quiso llevarse a Madrid.
Su siguiente parada en España fue Madrid, tentado por la llamada de Lorenzo Sanz, por entonces presidente del Real Madrid. Scariolo, paradojicamente, fue el último entrenador que ha llevado un título a las vitrinas del club blanco.
Djordjevic, Herreros y los hermanos Angulo, entre otros, fueron los artífices del título de liga que conquistó Scariolo en un memorable quinto partido en el Palau Blaugrana. La última gran alegría del baloncesto madridista, recordada por la 'particular' rueda de prensa del italiano mostrando la motivación 'extra' barcelonista y la aparente permisividad arbitral.
Pero su exitoso comienzo en Madrid no tuvo continudad en los dos años posteriores. Criticado por la escasa afición que se desplazaba hasta el Raimundo Saporta y afectado por el olvido institucional que sufría la sección de Baloncesto del club, Scariolo, también director de la sección, cargo que le quemó por su escaso acierto en los fichajes de ese año, sólo fue defendido por Jorge Valdano, director general del Real Madrid en aquellas temporadas.
Su verdugo, precisamente, acabó siendo Alberto Herreros; o mejor dicho, su enfrentamiento con el '11' blanco, que iba a dar con el veterano triplista en el paro. La directiva madridista prefirió continuar con el jugador en la plantilla a darle una temporada más de margen a Scariolo.
Un merecido descanso durante la campaña 2002/2003 le sirvió para recargar las pilas para volver con energias renovadas a España. Unicaja le llamó a mediados de la pasada campaña, y Scariolo acudió al rescate de los andaluces. Fue la primera vez que el técnico de Brescia se ha hecho cargo de un equipo en mitad de temporada.
El 20 de febrero de 2005, apenas un año después de que sustituyese a Paco Alonso en el banquillo malagueño, el entrenador que nunca pasa desapercibido ha cumplido su promesa de hacer del Unicaja un conjunto puntero en el panorama español.
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