Jordi Monés, primer directivo que dimite en la junta de Joan Laporta, argumentó su decisión de abandonar el FC Barcelona por "coherencia con el proyecto original" iniciado hace dos años, y dijo que le "cuesta reconocer" a Laporta, al tiempo que acusó a Johan Cruyff de "influir" en el club y, en concreto, en el área médica.
La marcha del hasta ahora directivo responsable de los servicios médicos será seguramente la primera de varias en la junta, entre ellas la del vicepresidente deportivo, Sandro Rosell, del que Monés comentó que "tiene motivos para dimitir, pero es decisión suya", y que "hará su reflexión en el momento que crea oportuno".
Otro directivo que también puede dejarlo en breve es Josep Maria Bartomeu, al que Laporta destituyó como responsable de las secciones por una rueda de prensa en que discrepó del presidente y admitió los errores de la junta en la sección de baloncesto, derivados de la apuesta por Valero Rivera como director general de las secciones.
Precisamente esa decisión de Laporta, respaldada por el sector mayoritario de la junta, fue el momento "clave" en que Monés decidió que dimitiría a final de la temporada. El día de la destitución "fulminante" de Bartomeu, explicó, "tuve claro que ya no compartía la manera de proceder del presidente y de la mayoría de directivos".
"Les dije que dos años antes nunca me habría podido imaginar que aquel grupo podría apartar a un directivo solamente por manifestar discrepancias". Además, aseguró cree que Bartomeu "tenía razón" y que discrepar en público "no era motivo suficiente para cesarlo".
"Especialmente, una junta que proviene en sus orígenes de la disidencia máxima", añadió, en referencia al pasado de Laporta y de otros miembros de la junta al frente del grupo 'Elefante Azul' que hizo oposición al ex presidente Josep Lluís Núñez.
En una carta dirigida a los socios, Monés expuso que hace dos años iniciaron con ilusión un proyecto, "no sólo para ganar títulos, sino para dar otro estilo, otra imagen a la gestión del club", y realizar una "renovación total". "Nos llenamos la boca de dar otro estilo, de democracia, de transparencia, de ética, de catalanismo", recordó.
Ahora, "hemos conseguido títulos, pero la esencia fundamental del proyecto ha cambiado". "Podría contar muchas, muchas cosas, que no han sido como esperaba, como yo creí que serían", explicó, antes de señalar "las más importantes", que aluden a la "muy mala aceptación de la discrepancia" y al no haberse "respetado el trabajo en equipo".
"En las decisiones importantes se ha aceptado mal el no estar de acuerdo. No solamente esto, sino que se ha estigmatizado, y la discrepancia se ha equiparado con la disidencia, y la disidencia con la deslealtad. Se ha confundido la persona con la institución, se ha confundido discrepar del presidente con no respetar la institución".
"Y lo más grave es que se ha actuado y se está actuando para desactivar a aquellas personas incómodas que han manifestado su desacuerdo", añadió Monés en su carta. Otro directivo "desactivado", además de Bartomeu, ha sido Rosell, dado que ha sido "apartado y no se le ha consultado en temas deportivos de su responsabilidad".
"Los fichajes no han sido consultados al vicepresidente deportivo, ¿Alguien lo puede entender?", se preguntó, tras señalar que Rosell fue "pieza clave en la confección del equipo" y también fue "crucial" en el triunfo electoral. Monés dio gracias a los que votaron el proyecto, pero también disculpas por el "desencanto" de este momento.
MODELO "PRESIDENCIALISTA".
En la rueda de prensa, ofrecida en un hotel y no en el club por voluntad propia y sin la presencia de las cámaras del canal oficial del club 'Barça TV' para su sorpresa, Monés evitó descalificaciones, aunque dijo haberse sentido "no respetado" en la junta, y se refirió al cambio que ha protagonizado Laporta desde que es presidente.
"Me cuesta reconocer al 'Jan' que conocí hace dos años. Es diferente", dijo, para después, pese a decir que sería "pretencioso" dar consejos a Laporta, recomendarle que "baje la velocidad, frene y vuelva a ponerse a cero en muchas cosas". Monés contestó además a las declaraciones en que pedía a la junta que fuera fiel al proyecto.
"Como repetidamente ha dicho el presidente, hay que ser fieles al proyecto. Pues sí, le doy completamente la razón. Hay que ser fieles al proyecto, pero a aquel proyecto, el que explicamos en la campaña, el que se creyeron los socios y por el que nos dieron su confianza. Es precisamente por ser fiel al proyecto por lo que dimito", expuso.
En su opinión, el Barça es ahora "presidencialista" y el conflicto Laporta-Rosell, más que suponer una fractura, es una "discusión de modelos y de estilos". "Ser presidencialista es un modelo que existe y es muy respetable, pero pensaba que veníamos a hacer un modelo diferente y a luchar contra cosas que se daban en el pasado", indicó.
Monés, de todos modos, explicó que no se "atreve" a comparar algunos gestos de Laporta con los de Josep Lluís Núñez. Después, le preguntaron si sabe quién manda en el Barça y dijo no saberlo. "Tendría que estar muy cerca de los que mandan para poder decirlo, pero como no lo estoy, no sé quién manda", comentó.
Con anterioridad, se refirió al papel de Johan Cruyff, al que acusó de "influir en el club" y, en concreto, y "desde el primer día", en el área médica, mediante "presiones" para situar a "personas de su entorno" en los servicios médicos, aunque no confirmó que uno de ellos sea el doctor Toni Tramullas.
"YA NO ME PODRÁN HACER EL PUENTE".
Monés explicó también que ejecutivos y empleados han recibido "presiones desde arriba, por no decir palabras más fuertes, para que no se equivocaran 'de con quien estaban'", y que estos hechos EAse han producido en el área médica, aunque también cree que el técnico Frank Rijkaard recibió "presiones" para criticar a Rosell.
En este sentido, recordó que Rijkaard es "un empleado y es él quien tiene que reportar al directivo", pero que "tal vez la culpa no es del entrenador". Respecto a su parcela, dijo que Laporta tenía previsto reunirse con el jefe de los servicios médicos, Jordi Ardèvol, para diseñar el organigrama de la próxima temporada.
Monés aseguró que no había sido informado de esta reunión, que fue propuesta. "Ya no me podrán hacer el puente", dijo. Además, comentó que se marcha "orgulloso" de su labor en los servicios médicos, dado que los ha modernizado y, bajo su punto de vista, "no tienen ni punto de comparación" con los anteriores, pese a que asume "errores.
El hasta ahora directivo responsable médico del Barça se mostró satisfecho de un primer año "muy creativo", pero no del segundo, "que ha sido más de apagar fuegos que de crear". Además, censuró la actuación de Alejandro Echevarría, cuñado de Laporta y único directivo que no formaba parte de la lista que ganó las elecciones.
"Un directivo no puede atribuirse funciones que no le tocan, eso no lo puede hacer por sí mismo, es papel del presidente el rol que debe tener", dijo Monés, tras ser cuestionado por Echevarría. Por último, aseguró que no dimitiría si pensase que existe alguna posibilidad de "regeneración" de la junta.
Además, admitió que recomendó una "terapia de grupo" a la junta. "Al principio, cuando todo era bonito, dije que se nos podía ir de las manos por algún problema de vanidades y celos porque empezábamos una vida nueva a la que no estábamos acostumbrados", concluyó Monés, que no renovará su aval económico a partir del próximo 30 de junio.
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