El Betis conquistó, al ganar la Copa del Rey, su título más 'dulce' ya que con él ha completado una temporada de verdadero ensueño en el año del centenario de su eterno rival, el Sevilla.
De hecho, con este éxito, los béticos se acercan a los sevillistas en el capítulo de los títulos, especialmente parco en el fútbol hispalense. Y es que el equipo de Nervión posee las Copa del Generalísimo de 1935, 1939 y 1948 y el campeonato de Liga de 1945-46. Por contra, el Betis fue campeón liguero en 1934-35 y de Copa en el 1977 y, ahora, en 2005.
La génesis de esos dos títulos anteriores lleva en sí misma inscrita la leyenda que ha hecho al Betis un equipo con personalidad propia y a prueba, nunca mejor dicho, de bombas.
Y es que al año siguiente de ganar la Liga el Betis, primer equipo sevillano que había ascendido a Primera y llevado a sus vitrinas el campeonato, quedaba desmantelado por el estallido de la Guerra Civil (1936-39) que dispersó por el exilio a la mayor parte de su plantilla. Para colmo de males, el propio campo de Heliópolis fue víctima de un bombardeo aéreo en el que se perdió el archivo del club a raíz del incendio subsiguiente.
1977-78: COPA...Y DESCENSO.
No sería hasta la década de los años cincuenta del pasado siglo, tras un verdadero calvario en Tercera y Segunda División, cuando el Betis retornó a Primera. Militando en esa categoría llegó la Copa de 1977, ganada al Athletic a base de puro sufrimiento, con prórroga y una serie de interminables tandas de penaltis que decidió con su acierto como lanzador y portero José Ramón Esnaola.
Pero, fiel a su idiosincrasia, ese mismo Betis cuasimitológico para los aficionados añejos, descendió a Segunda en la temporada siguiente, cumpliendo con el calificativo de 'CurroBetis' que siempre le han adjudicado quienes le comparan con los altibajos en el toreo de Curro Romero, bético confeso por lo demás.
Ahora, sin embargo, con el logro histórico de ser el primer equipo andaluz que entra en Liga de Campeones a costa, precisamente, del Sevilla (aunque éste la jugó a finales de la década de los 50 cuando se denominaba Copa de Europa siendo eliminado en los cuartos por el Real Madrid), el Betis no debe repetir un nuevo 'petardazo' en la próxima temporada. Más bien al contrario, su presidente, Manuel Ruiz de Lopera, tiene la oportunidad única de dar el salto hacia adelante, para aceptar el reto de convertir a su equipo en el sucesor que ocupe el lugar de privilegio que ha dejado vacío el otrora llamado 'Superdépor'.
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