El nuevo título logrado por el catalán Dani Pedrosa en el circuito australiano de Phillip Island sirvió para afianzar a España como una de las grandes potencias mundiales en las diferentes competiciones de motor, y reportó el sexto campeonato del mundo en disciplinas de dos ruedas al deporte nacional en 2005.
El piloto de Honda se hizo con su séptima victoria de la temporada y, de paso, con su tercer cetro mundial, el segundo en 250 cc. Este nuevo triunfo, unido a su inminente escalada a la categoría de Moto GP, hacen de Pedrosa uno de los valores más en alza del deporte nacional.
Además, Pedrosa se ha consolidado como el 'salvador' español en las competiciones de velocidad sobre dos ruedas. Tras los fracasos de Sete Gibernau en Moto GP y la ausencia de pilotos pujantes en el octavo de litro, tan sólo el de Castellar parece en disposición de luchar por grandes objetivos.
Pero el título de Pedrosa es sólo uno de los eslabones de una cadena que, por el momento, tiene cinco picos más. Sólo el tirón que la velocidad tiene entre los aficionados españoles le permite situarse por delante en popularidad de Adam Raga, campeón del mundo de trial tanto en cubierto como al aire libre.
Raga cuenta ya con tres títulos 'indoor' y uno al descubierto, confirmándose como el sucesor de Jordi Tarrés. Pese a contar con un obstáculo tan relevante como la actual normativa que prohíbe el acceso motorizado a las zonas verdes en la mayor parte del territorio nacional, la moto de campo continúa dando nombres como Albert Cabestany o Toni Bou.
En categoría femenina, los éxitos también se prodigan en el trial español, pero en este caso, siempre de la mano de Laia Sanz, que ya acumula en sus vitrinas seis campeonatos del mundo y tres de europeos. Su siguiente reto será el de competir con hombres.
Otro de los mundiales que ha caído para España este año, también en trial, ha llegado de la mano de Daniel Oliveras, que es el nuevo campeón júnior y una de las más firmes promesas de una disciplina que siempre reporta al palmarés deportivo global español un buen número de éxitos.
La otra especialidad de la moto de campo que se practica en España, el enduro, también destaca en el panorama internacional. El equipo nacional de la RFME, integrado por Cristóbal Guerrero e Iván Cervantes, suma un nuevo entorchado mundial a las dos ruedas.
En definitiva, las motocicletas, tanto en competiciones de velocidad como de campo, han reportado a los pilotos españoles un total de 71 triunfos y 128 podios. Estas cifras podrían verse ampliadas si Marc Coma, líder de la competición, se hace finalmente con el mundial de rally todo terreno.
ALONSO IMPULSA LA FORMULA 1 EN ESPAÑA.
Pero el gran fenómeno en España, no sólo en clave de motor ni deportiva, sino también a nivel social, es el asturiano Fernando Alonso, que el próximo viernes aterrizará en Oviedo con el título del mundo de Fórmula 1, todo un hito en el deporte nacional y un impulso para una especialidad con poco seguimiento en España antes de su aparición.
La gesta de Alonso, que ayer finalizó la competición con su séptimo triunfo parcial, es seguida cada domingo por millones de espectadores y sirve para compensar la sequía de éxitos que viven las cuatro ruedas en España tras la retirada del madrileño Carlos Sainz del Mundial de Rallies.
Tan solo el cántabro Dani Sordo, que tiene tres fechas por delante para alzar el título en categoría júnior y que cuenta con el apadrinamiento deportivo de Sainz, podría seguir la estela del doble campeón del mundo.
NUEVOS RETOS PARA EL FUTURO.
El futuro reserva para los deportes de motor español cambios interesantes y nuevos retos para la temporada próxima. Sordo podría dar el salto a la categoría reina del Mundial de Rallies, Pedrosa se las verá con el intocable Valentino Rossi en Moto GP y Pedro Martínez de la Rosa, todavía piloto probador de McLaren, podría contar con un monoplaza para disputar la temporada completa de de Fórmula 1.
Además, este mismo invierno Sainz debutará, al volante de un Volkswagen, en el Rally Dakar, una vieja aspiración que el veterano piloto español afronta como un objetivo a medio plazo.