La sorprendente Grecia sigue ascendiendo peldaños en su joven historia y protagonizó una nueva sorpresa al clasificarse para la final de la Eurocopa después de eliminar a la República Checa (1-0) gracias a un gol de plata convertido por Dellas a la salida de un córner lanzado por Tsartas.
Los héroes de Rehhagel, que ya dejaron en la cuneta a Francia, siguen dispuestos a formar parte de la mitología griega. Sólo les resta la misión más complicada, vencer a Portugal, la anfitriona, en la final del próximo domingo en el estadio Da Luz de Lisboa. Se repite así el partido inaugural, en el que Grecia ya venció a los lusos (1-2).
Su fútbol austero, de máxima rigidez ofensiva y sin concesiones a la galería termina atrapando a sus rivales. Así sucedió con Chequia, la selección que mejor había entendido el fútbol de ataque en toda la Eurocopa. Se perdió en la encrucijada griega y terminó diluyéndose ante su incapacidad para acercarse a la meta de Nikopolidis.
Grecia planteó su partido, de la misma forma que lo hará ante Portugal en una final inédita con dos selecciones neófitas y que curiosamente jugaron en el grupo de España. No obstante, no parecía que iba a ser así en un inicio relámpago. Los checos salieron sabiéndose ganadores y a demostrar su fuerza. A los primeros tres minutos, Rosicky estrella el balón en el larguero con un violento disparo.
Chequia protagonizó cinco minutos fantásticos, con Jankuloski de lanzador e incluso de rematador. Sin embargo, paulatinamente, Grecia comenzó a abandonar los complejos, obstruir las vías de Poborsky, Baros y Nevded y asomó al partido con alegría. Los helenos disfrutaron de la posesión mientras los checos comenzaban una lenta desesperación. Abusaban además del balón aéreo a Koller y allí vivió en gracia la defensa griega.
La lesión de Nevded mediado el primer acto restó imaginación a los checos, que dependían en exceso de Poborsky. Chequia se atascó y comenzó a suspirar de agobio. Grecia, por contra, crecía y crecía. Con el paso de los minutos, manejaba a la perfección los nervios de los supuestos favoritos, una losa que ante Grecia no han podido superar, por este orden, Portugal, España, Francia y Chequia.
MURO GRIEGO.
Los eslavos lo intentaron con más empeño en el inicio del segundo acto, pero fueron incapaces de dañar el muro griego. El partido caía en la desidia de los que no pueden y de los que no quieren, pero la sensación era la misma que ante Francia. Grecia preparaba su puntilla. Charisteas, verdugo de la selección nacional, lo intentó de caveza. También Giannakopoulos, pero el partido estaba abocado a la prórroga.
En la misma, Grecia fue mejor, le perdió el miedo a la derrota, que fue a parar a la República Checa, y en un sensacional saque de esquina de Tsartas, su jugador de más calidad, llegó el tanto de Dellas, que eleva a los griegos a los altares, al mismísimo Olimpo, que incluso podría superar si vencen a Portugal en la gran final del torneo.
FICHA TECNICA.
--RESULTADO: GRECIA, 1 - REPUBLICA CHECA, 0 (0-0, al descanso).
REPUBLICA CHECA: Cech; Grygera, Bolf, Ujfalusi, Jankulovski; Poborsky, Galasek, Rosicky, Nedved (Smicer, min.40); Koller y Baros.
--GOLES.
1 - 0. Min, 105. Dellas.
--ARBITRO: Pierluigi Collina (Italia). Amonestó a Seitaridis (min.23), Charisteas (min.70) y (Karagounis, min.86) en Grecia y a Galasek (min.48), Smicer (min.54), Baros (min.102) en la República Checa.