Si hace ocho años los intereses comerciales impidieron que los juegos del centenario
se celebraran en la capital helena, en este año 2004 se celebran los juegos más olímpicos de la
historia.
Olímpicos en doble sentido. Por un lado, porque vuelven a su escenario original, Grecia; por otro
lado, porque los juegos (aparte del gran espectáculo televisivo que son) pretenden convertirse
más que nunca en juegos universales, donde compitan gentes venidas de todas las ciudades del
mundo.
Los juegos nacen pendientes de dos hilos. A nadie se le escapa que van a ser los juegos
más amenazqados de la historia y que las medidas de seguridad van a ser excepcionales; ojalá que
no ocurra nada. Queda también por ver la capacidad organizativa de los griegos que han tenido
que hacer un impresionante sprint final para tener listas todas las instalaciones para la
fecha de comienzo de los juegos a costa, incluso, de prescindir de elementos como la cubierta
de la mismísima piscina olímpica.
En estos juegos, el quinto equipo olímpico por nñumero de participantes es el español; seguramente
ocuparemos unos cuantos puestos menos en el medallero... como siempre.
Dentro de unas semanas habrá ocasión de hacer balance de todo lo acontecido; ahora se presenta
uno de los meses de sillonball más duros que recuerdo. A disfrutarlos.
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