Como todos los años, fiel a su cita del mes de julio, llega el Tour de Francia, la
competición ciclista más importante del mundo. Ya no es necesario destacar la importancia
de la prueba o el seguimiento masivo de los aficionados o el empecinamiento de
los equipos por conseguir un triunfo en la meta de París; todo el mundo sabe que si
se triunfa en el Tour se asciende a los cielos del ciclismo.
Éste es el momento de comprobar si todas los esfuerzos de preparación desarrollados
durante lo que va de temporada han surtido efecto y ver si alguno de los ciclistas
del pelotón internacional es capaz de destronar al rey Armstrong, quien buscará su sexto
jersey amarillo consecutivo, algo que nadie hasta ahora ha conseguido.
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