Published On: Vie, Ago 1st, 2014

Menús de verano

Al llegar el verano y, sobre todo, las vacaciones, existe la tendencia a relajar las ya de por sí relajadas costumbres alimentarias y a abandonarse a la comida rápida. Tampoco pasa nada ni es especialmente malo abandonarse unos días y descuidar un poco las dietas o el trabajo de cocinar si con ellos descansamos realmente y volvemos felices para empezar un nuevo año, un nuevo curso.

Menús de verano

¿Cambia la dieta en verano aunque no estemos de vacaciones?

Sí, bastante. Y ello por dos razones principalmente. Por un lado, cambia la oferta de productos disponibles y aparecen las frutas típicas del verano y la oferta de verduras y productos frescos aumenta. Por otro lado, nuestro cuerpo reacciona al aumento de las temperaturas pidiendo alimentos con mayor contenido de agua ya que ahora necesita refrescarse más y consumir menos energía para mantenerse caliente.

¿Hay alimentos que se deban tomar más en verano?

Claro. Son los mismos que siempre se han tomado más al llegar el calor. Además de mucha agua fresca (no fría) ahora apetecen más y sientan mejor las ensaladas y la fruta, el pescado azul y los helados. Nada que no esté ya descubierto desde siempre.

 ¿Hay reglas para saber qué se debe tomar y qué no?

Reglas no, pero sí unas indicaciones bastante obvias que te ayudarán a planificarte.

Antes de comer, el verano se presta al aperitivo, evita las bebidas alcohólicas, con excepción de la cerveza fria o del tinto de verano e intenta beber zumos de verduras, los más populares son los de tomate o zanahoria, que contienen antioxidantes y componentes (sodio, minerales, vitaminas A y C) que nos ayudarán a protegernos de los efectos del Sol veraniego.

Como entrante (o primer plato si lo prefieres) puedes alternar entre las sopas frías como el gazpacho o la vichyssoise y las ensaladas. Aprovecha que ahora hay verduras abundantes y variadas para hacer una base de ensalada a la que añadirle ingredientes frescos y nutritivos, desde la clásica piña hasta la rústica rúcula.

Como plato (o segundo plato) tienes que evitar a toda costa los ingredientes grasientos y, si te es posible, intentar cocinar carnes y pescados a la plancha, acompañándolos con guarniciones muy ligeras como verduras a la parrilla. Si necesitas energía, la pasta y el arroz son fuentes tradicionales de calorías que tienen la ventaja de que se pueden presentar como platos frios. Incluso algunas legumbres, como las habichuelas blancas cocidas que se venden ya precocinadas pueden servir como base para ensaladas.

En el postre hay que incidir en la fruta fresca con mucho líquido (la sandía y el melón son los reyes del verano) y los sorbetes y tratar de huir del chocolate y de los helados elaborados con leche o nata.

¿Y si quiero cambiar de dieta y de menús durante el verano?

¿Y si quiero cambiar de dieta y de menús durante el verano?Si te gusta cocinar y quieres aprovechar tus vacaciones para recrearte, la Navidad y el verano son las épocas más adecuadas para ello. Puedes buscar inspiración en páginas de restaurantes para ver qué platos preparan y si es de otro país, todavía más emocionante. Mira, por ejemplo http://sindelantal.mx; ahí tienes un montón de restaurantes de México ofreciendo su comida para llevar a domicilio con propuestas de todo tipo.

¿Puedo aprovechar el verano para adelgazar?

Podrías, pero siendo realista es muy mala época para plantearse cualquier objetivo porque al desaparecer o, cuando menos, relajarse las rutinas y aumentar las relaciones sociales es muy fácil caer en excesos y alejarse de las metas perseguidas.

 



Displaying 2 Comments
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  1. josé manuuel alamilla pérez dice:

    Como siempre todo muy interesante, gracias por ser tan atentos con sus lectores

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