Published On: Lun, Jun 8th, 2015

¿Cuánto puede costarnos una cisterna que pierde agua?

La cisterna, tal y como la conocemos hoy, se popularizó a principios del siglo pasado cuando los servicios de saneamiento municipales empezaron a llevar agua a presión hacia los hogares. Desde entonces no ha habido una cisterna que no haya dado algún problema a lo largo de su existencia.

El problema más corriente que se suele dar con las cisternas es la pérdida de agua. No sólo es molesta por el ruido constante del agua escapándose sino porque el agua cuesta dinero y una cisterna con fugas puede suponerle un aumento considerable de su recibo mayor del que había Ud. pensado.

Cisterna averiada

¿Cuánto dinero puede suponer una cisterna en mal estado?

Supongamos que tiene una pequeña fuga, apenas imperceptible, un hilito de agua que no hace ni ruido y por el que se apenas pierde un litro de agua cada cinco minutos. Son doce litros por hora, multiplicado por las 720 horas horas que tiene un mes, multiplicado a su vez por los dos meses que suele tener de intervalo el recibo del agua son 17.280 litros de agua desperdiciada. Es una barbaridad de agua pero el agua es muy barata ¿verdad?

Falso. El carácter de servicio público del saneamiento hace que los ayuntamientos, los responsables de fijar las tasas por este servicio, prácticamente regalan los primeros metros cúbicos de agua, normalmente entre los seis y los doce (es decir entre tres mil y seis mil litros mensuales de agua por hogar) pero a partir de ahí el precio del metro cúbico se dispara. Busque ahora su última factura de la compañía del agua y mire cómo le han fijado el precio del agua en distintos tramos.

Por ejemplo, en donde vive quien escribe estas líneas el precio del agua es el siguiente:

  • de 0 a 4 metros cúbicos: 0,40 €
  • de 5 a 20 metros cúbicos: 0,67 €
  • de 21 a 36 metros cúbicos: 1,39 €

Esto significa que los primeros 17 metros cúbicos de agua desperdiciados en la cisterna casi cubrirían la parte subvencionada del recibo del agua y todo el consumo normal de una familia pasaría a tarifarse a precios considerablemente mayores.

Calculando que el consumo mensual normal de una familia de cuatro personas sea de 9 metros cúbicos mensuales (300 litros diarios entre cisternas, duchas, lavadoras, lavaplatos, etc.), resulta que lo desperdiciado por nuestra cisterna se nos facturará casi en su integridad como consumo no subvencionados, es decir a tarifa alta. En el ejemplo de arriba, sería 15 metros cúbicos a 1,39€, 20,85 €.

Pero todavía es peor.

El consumo de agua suele ser aproximadamente un tercio del coste total de la factura del agua ya que otros servicios de saneamiento utilizan el consumo de agua como base para establecer sus correspondientes tasas. En un recibo normal, se pueden encontrar, además del consumo de agua propiamente dicho, las tasas municipales por alcantarillado y saneamiento o la tasa por depuración. Como en España tenemos, además, que cargar con más administraciones, también pueden encontrarse recargos, cánones y tasas para financiar diputaciones provinciales y administraciones autonómicas.

Y el IVA, claro. Incomprensiblemente, un servicio público está sujeto al Impuesto sobre el Valor Añadido (una auténtica aberración) y las tasas por consumo de agua y cánones públicos se verán sujetos a este impuesto.

Con todo esto, al final, los 20,85 € de desperdicio de agua de la cisterna se acaban convirtiendo en 62,55 € extra por ese hilillo de agua que cae de la cisterna y que todos en la casa han visto pero al que nadie le había dado la más mínima importancia. Así que toca echar un rato en internet viendo cómo se arregla una cisterna o entrar en una de las muchas páginas web que ofrecen presupuestos para reparaciones del hogar y ver qué nos pueden cobrar por ajustar la cisterna para que no se nos siga escapando el dinero

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