Artritis reumatoide

Europa Press

El 42 por ciento de personas con artritis reumatoide pierde su trabajo a causa de su enfermedad. La artritis, causada por la inflamación y el deterioro de las articulaciones, es una de las primeras causas de incapacidad laboral.

El 76 por ciento de afectados por esta enfermedad sufre algún tipo de inmovilidad. "Muchos pierden el empleo debido al dolor que les produce esta afección, porque faltan muchos días al trabajo", aseguró hoy la presidenta de la Liga Reumatológica Catalana, Elisenda de la Torre.

La rigidez articular que estos enfermos notan al levantarse de la cama puede prolongarse durante horas e impedirles acudir al trabajo. Además, es una traba a la hora de adaptarse a algunas actividades que les obliguen a estar sentados durante la mayor parte de la jornada laboral.

"Sólo los afectados conocemos las consecuencias de esta enfermedad. Te diagnostican este mal y no sabes qué es, pero a los pocos días te tienen que ayudar a vestir y a ducharte, porque la inflamación no te deja", aseguró de la Torre, a quien le detectaron artritis al cumplir 25 años.

Una vez en casa, estos enfermos tienen que depender de algún familiar. "Hay una gran carencia de servicios públicos de atención domicilaria y la mayoría sólo cubren a la población de edad más avanzada", explicó el vicepresidente de la Liga Reumatológica Catalana, Benito Duran.

Tres de cada cuatro españoles relaciona de forma errónea esta enfermedad con la vejez. "Es algo equivocado porque en la sede de la Liga Reumatológica Catalana atendemos a personas adultas afectadas de artritis reumatoide pero también niños de corta edad", precisó de la Torre.

EL DIAGNOSTICO LLEGA TARDE.

A la mitad de personas con artritis reumatoide se le detecta la enfermedad de forma tardía y en uno de cada cuatro cuando esta afección ya está muy avanzada. "Es importante diagnosticar cuanto antes porque existen tratamientos que pueden frenar el deterioro de las articulaciones", según Blanch.

Este experto denunció "la falta de coordinación entre los médicos de atención primaria y los especialistas". "A muchos reumatólogos el enfermo les llega demasiado tarde, a veces porque el médico de familia no ha sido capaz de detectar esta afección", señaló.

FALTA AYUDA PSICOLOGICA.

A pesar de que algunos tratamientos, que están financiados por la Seguridad Social, pueden ayudar a muchos de estos enfermos, la mayoría necesita ayuda psicológica y fisioterapeutas. "Hay una carencia porque puede que estemos gastando demasiado en tecnología y dando poco apoyo de este tipo", precisó.

Cuando las articulaciones están muy deterioradas, la única solución es aplicar una protésis. "En el caso de las prótesis de rodilla y de cadera hay mucha lista de espera, situación que también afecta, aunque en menor grado, a las operaciones para corregir deformidades", señaló Blanch.

Duran acusó a la Administración sanitaria de "tener una mirada miope" ante esta enfermedad, porque "con muy pocos recursos económicos tendríamos grandes resultados". "Tenemos la sensación de que la artritis reumatoide continúa siendo la hermana pobre de la sanidad", aseguró.
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