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Demencia vascular

Europa Press
Las demencias son, según los entendidos en el tema, uno de los mayores problemas psiquiátricos relacionados con la edad avanzada. De hecho, se estima que la prevalencia de esta enfermedad mental en personas de 65 años se encuentra alrededor del 1 por ciento, pero, como explica el doctor Carmelo Pelegrín Valero, médico adjunto del Servicio de Psiquiatría del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, "esta prevalencia se multiplica con los años, llegando a casi el 20 por ciento en personas de 85 años de edad".

Los expertos inciden en la necesidad de estar atento a los primeros signos de alarma porque "si un anciano padece una depresión y en su historia clínica no figuran antecedentes a este respecto tiene un 20 por ciento de posibilidades de desarrollar demencia vascular en los cinco años siguientes al episodio depresivo", explica Pelegrín.

Valorar al paciente integralmente y desde una perspectiva multidimensional es la apuesta de los expertos para un correcto abordaje de la persona anciana, una propuesta que se ha puesto encima de la mesa en el V Congreso Interautonómico de Medicina General, un encuentro que organiza anualmente la Sociedad Aragonesa de Medicina General (SAMG) y que este año se celebra del 23 al 26 de enero en Jaca (Huesca).

El enfoque acertado, en opinión de Pelegrín, es aquel que plantea "una valoración biopsicosocial, es decir, que tiene en cuenta, como su propio nombre indica, los factores biológicos, psicológicos y sociales que afectan a los individuos en la vejez". Así, "y de la misma manera que el abordaje de un paciente en edad infantil no es el mismo que el de un adulto, tampoco lo será el de un paciente anciano", explica el doctor José Manuel Cucullo, médico especialista en geriatría del Hospital Geriátrico San Jorge de Zaragoza.

Además de valorar factores como la depresión como posible preámbulo de demencia vascular o el estudio de las funciones cognitivas del anciano, por ejemplo, la memoria, lenguaje, cálculo, percepción y manipulación del espacio, el abordaje de este paciente debe tener en cuenta también "la patología orgánica asociada del enfermo", según Pelegrín.

A este respecto, y según las explicaciones del doctor Cucullo, "se evalúan aspectos como el grado de movilidad o invalidez, el control de esfínteres y las habilidades para llevar a cabo funciones de autocuidado". En relación a la movilidad, Cucullo aseguró que hay que tener en cuenta "que una situación tan común entre mujeres como es la fractura de cadera, va a suponer una pérdida de movilidad de hasta un 50 por ciento en la paciente".

Por todo esto, el V Congreso Interautonómico de Medicina General ha puesto de relieve la importancia de realizar esta valoración global del paciente anciano con el objetivo de ajustar el diagnóstico clínico, aplicar el tratamiento médico-rehabilitador necesario, así como poner en marcha los recursos sociales que el paciente pueda requerir.

La realización de una valoración biopsicosocial del paciente enfermo tiene especial relevancia en Atención Primaria, puesto que un elevado porcentaje de las consultas llevadas a cabo en este ámbito las realizan personas mayores de 65 años, según los expertos.


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