El 3% de la población adulta española sufre el denominado trastorno obsesivo-compulsivo, según informó hoy el jefe de Psiquiatría Infantil y Juvenil del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona, Josep Tomàs, en el marco de unas jornadas sobre esta enfermedad que se han celebrado hoy en el centro sanitario.
Estos enfermos "se sienten acosados por unas ideas que le obsesionan al menos durante dos horas al día, en el caso de los adultos, y más de una hora, en el caso de los niños", explicó. La mayoría de estas ideas hacen referencia a aspectos sexuales, catastróficos, de riesgo o son de tipo agresivo o destructivo.
Esta situación les provoca un malestar general que intentan compensar realizando algún "acto compulsivo" para reducir "la ansiedad que sufren", según este experto.
Algunos de los afectados por este trastorno se obsesionan por "el tema de la contaminación" y "llegan a lavarse las manos ocho o diez veces al día" o "a cambiarse la ropa en innumerables ocasiones", aseguró Tomàs.
Este trastorno es el que sufría el protagonista de la película 'Mejor imposible', donde el actor Jack Nicholson daba vida a un escritor de carácter difícil con múltiples fijaciones. Así, al andar por la calle le resultaba imposible pisar las líneas divisorias entre las baldosas.
EL 80% DE CASOS SE INICIA DURANTE LA INFANCIA.
El 80% de adultos con esta afección empezaron a sufrirla de niños. "Esta obsesión se sufre en silencio y el enfermo comprueba todo lo que hace en varias ocasiones, algo que el resto de la sociedad no ve como algo negativo y no identifica como enfermedad", según Tomàs.
El trastorno obsesivo-compulsivo suele aparecer entre los 9 y los 12 años de edad, aunque es "difícil de detectar", por lo que, en algunos casos, "se tarda entre 2,5 y 4 años en diagnosticar esta enfermedad", explicó este experto.
PUEDE DESAPARCER AL LLEGAR A LA ADOLESCENCIA.
Por su parte, el jefe de Psiquiatría del Hospital Vall d'Hebron, Miquel Casas, pidió "la comprensión de la familia y el colegio" con esta enfermedad, que "cada vez se detecta con mayor frecuencia" y cuya causa tiene un componente genético.
"A veces, los niños que tienen este trastorno se identifican como personas con manías y se les castiga por ello, cuando realmente esconden una enfermedad", según Casas, quien destacó que con los cambios hormonales que se producen durante la adolescencia, la enfermedad puede desaparecer.
Sin embargo, en la mayoría de casos, este trastorno de carácter crónico continúa en la etapa adulta, a pesar de que se puede controlar con tratamiento farmacológico y terapia psicológica, explicó este psiquiatra.
|