Dele a su hijo un impulso inicial en la lectura

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Como padre, usted no necesita ser un experto lector para darle a su hijo un impulso inicial en la lectura. Sin embargo, espero que no espere usted hasta que el niño esté a punto de comenzar la escuela para convertir la lectura en una parte esencial de su vida diaria. Hay mucho que un padre puede hacer para involucrarse en este proceso tan importante. Las investigaciones prueban que el apoyo que los padres brindan a sus pequeños es el factor más crítico en la vida de los hijos.

La lectura es el principal determinante del nivel que el niño desarrollará en la escuela y en la vida. Leer puede abrir al pequeño las puertas a un mundo de conocimiento que ninguna otra actividad le dará. Es importante que el proceso comience mucho antes de que el niño comience a asistir al colegio. Las única personas que pueden sentar esas bases fundamentales son los padres. Un niño puede aprender muchísimo de sus padres acerca de la vida diaria y de lo que sus padres le lean. Además, ésta es una actividad que padres e hijos disfrutarán por igual.

Todo comienza en la primera infancia, cuando el bebé oye las voces de quienes lo rodean. Es imprescindible que los padres le hablen mucho. La conversación llevará luego a que le lean en voz alta, actividad que puede iniciarse alrededor de los seis meses de edad. Cuando los bebés oyen voces y sonidos tratan de copiar lo que llega a sus oídos. Sus respuestas incluyen balbuceos, risas y ocasionalmente palabras concretas. Entre todas las posibles actividades que se pueden llevar a cabo para estimular al bebé, aquí hay algunas que los padres pueden realizar con facilidad: conversar con él, leerle frecuentemente, cantarle, sonreírle y hacer gestos. El contacto visual entre padre e hijo es muy importante para ayudarlo a escuchar y concentrarse. Escuchar es uno de los cuatro componentes del desarrollo del lenguaje, que también incluye hablar, leer y escribir.

Dado que la conversación lleva a la lectura, los textos seleccionados para leer al niño deben escogerse cuidadosamente basándose en su simplicidad, extensión, atractivo e interés. Hay que leerle en voz alta al pequeño varias veces al día por cortos períodos de tiempo, que se irán extendiendo a medida que el niño crece. La clave es ser consecuente con la rutina y animar al niño durante todo el proceso. Fomentar la autoconfianza y la autoestima de los hijos es un producto adicional que se hará sentir en otras facetas de la vida.

Los padres no tienen por qué ser expertos lectores para poder leer con o a sus hijos. De hecho, no necesitan siquiera leer bien para poder ayudar a sus niños. Para desarrollar una sesión de lectura se deben procurar ciertas condiciones básicas: buscar un lugar tranquilo y confortable para leer; explorar juntos la tapa del libro, la primera página y las ilustraciones; interrumpir la lectura muchas veces para discutir el cuento; ayudar al hijo a percibir la conexión entre palabras y dibujos y animarlo a que haga preguntas y comentarios. Hay mucho material disponible que ayudará a los padres a aplicar algunas técnicas básicas.

Es ideal que los padres den un lugar preponderante a los libros dentro del hogar, por ejemplo, formando una colección. Pueden guardar los volúmenes dentro de un estante especial destinadoal material de lectura. Los pequeños aprenderán a valorar los libros y a respetarlos si sus padres muestran el mismo cuidado y aprecio con sus propios libros. Los padres pueden convertirse en modelos, además, siendo lectores ávidos y dispuestos a aprender durante toda su vida. Éste es un modelo que el niño necesita muy temprano en su existencia.

En cuanto a la elección de textos, hay que buscar aquellos que se adecuen a la edad del hijo. Si un libro es visualmente atractivo y su tema motivante, el niño lo leerá una y otra vez. Los libros que utilizan repetición y rimas son los más aceptados por el público infantil. Aquellos que cuentan con numerosas ilustraciones son ideales para las sesiones de lectura porque la observación de los dibujos hace al niño más receptivo a la discusión y el comentario.

¿De dónde sacará usted el tiempo para leerle a su hijo? Comience por la televisión. Reduzca el tiempo que pasa frente al aparato y dedique esos minutos a realizar actividades de lectura con su pequeño. Además, puede aprovechar la TV para ayudarlo a desarrollar el lenguaje. Es necesario que los padres controlen el tiempo que la televisión permanece encendida y la selección de los programas que se miran en casa. Elija programas que sigan estos criterios: que atrapen la atención de los niños; que los impulsen a escuchar y preguntar; que los ayuden a aprender palabras nuevas; que fomenten la autoestima de los peques y que tengan relación con la vida real.

El desarrollo del lenguaje consta de muchas etapas que pueden ser dirigidas por los padres. Un padre debe involucrarse en todos esos componentes. Existe cantidad de material y manuales de donde los padres pueden tomar los procedimientos básicos y algunas actividades específicas para realizar con sus hijos. Ellos necesitan un impulso para desarrollar su capacidad de lectura y los padres pueden lograrlo.
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