¿Aconsejar a adolescentes?

Europa Press

Formas alternativas para comunicarles sus ideas

Aconsejar a un adolescente es muy fácil; lograr que acepte el consejo es otra cosa. No se trata sólo de que el consejo "caiga en saco roto": a veces los adolescentes se comportan de forma extraña deliberadamente y hacen justo lo contrario de lo que se les pide. Allí es donde usted se da cuenta de que tiene un problema. Entonces, ¿qué se debe hacer a la hora de aconsejar a un adolescente?

La respuesta más corta es "no lo haga". Ésto a primera vista puede sonar ridículo; después de todo, los padres tienen más experiencia de la vida y la mayoría está de acuerdo en que el trabajo paterno consiste en transmitir esta experiencia a los hijos. Pero el problema de aconsejar es que se trata de un modo de controlar. Muchas veces lo disimulamos diciéndonos que sabemos qué es mejor en la situación que estamos enfrentando; tenemos la experiencia y el conocimiento, pero en realidad lo que estamos expresando es lo que deseamos que ocurra; "ésto es lo que quiero que hagas".

La adolescencia es un período para aprender el autogobierno, a hacerse responsables de uno mismo y de las propias decisiones. Es un proceso esencial para que su hijo adolescente se convierta en un adulto equilibrado, totalmente preparado para la vida en este siglo XXI. Y una parte esencial del proceso es pasarle el control a su hijo.

Para la mayoría de los padres esto es realmente aterrorizante. Se preocupan por lo que pasará si lo hacen, piensan que se ceden un poco de control eso significa que perderán todo el control. Pero, de hecho, se trata de delegar responsabilidades y rendiciones de cuentas. Los padres se preocupan por lo que harán sus hijos adolescentes, por lo que sucederá si se equivocan: necesitan sentir que los están protegiendo.

En primer lugar, ceder el control en esta etapa tiene que ver más con ceder responsabilidad sobre la forma de hacer algo, no equivale a ceder el control total. Se trata de dejar a su hijo involucrarse en la solución de un problema particular, significa enseñarle estrategias para resolver problemas. Si usted siempre le proporciona las soluciones, ¿cómo aprenderán a encontrarlas por sí mismos en el futuro?

En segundo lugar, sus hijos adolescentes probablemente se equivocarán, cometerán errores... ¿y qué hay de malo en ello? Usted les está enseñando a autocorregirse, igual que lo hizo cuando estaban aprendiendo a montar en bicicleta y se caían una y otra vez. Cometer errores es una parte natural del proceso de aprendizaje; se aprende más de los errores que de "hacer las cosas bien". ¿Cuánto importa realmente si no lo "logran" la primera vez o no escogen la "mejor" alternativa?

Por último, ¿acaso la solución que usted les ofrece es la "mejor"? Es fácil olvidar que nuestros hijos pueden tener una idea distinta de la nuestra en lo que respecta a la solución de un problema. Una solución determinada puede ser la mejor para usted, pero ¿es la mejor para su hijo?

Aconsejar a los adolescentes diciéndoles qué hacer es sólo una forma de transmitir el conocimiento paterno. Hay otras maneras de alcanzar el mismo objetivo con una mayor probabilidad de éxito. Y la forma en que usted transmita ese conocimiento es lo que marca la diferencia.

Cómo comunicarles sus ideas claramente

1. Pregunte antes de dar. Siempre pregunte a sus hijos si quieren su consejo antes de empezar a dárselo. Si dicen "sí, por favor", siga adelante y diga lo que tenga que decir. Si dicen "no", respete su decisión y manténgase en silencio.

2. Cuestione su intención. Si su hijo ha rechazado un consejo, hágale preguntas específicas sobre la manera en que piensa manejar la situación. Hacer preguntas sobre "partes" más pequeñas de un problema es una manera de que su hijo al menos piense bien en lo que su problema implica.

3. Bríndele información en vez de consejo. Indicarle a su hijo una fuente de información neutral le permitirá acceder a los datos que necesita sin tener que estar de acuerdo con su punto de vista.

4. Déle tiempo. Sólo porque su hijo no le haya dado una respuesta inmediata a sus preguntas, no significa que él lo esté ignorando. Déle tiempo para alejarse y pensar sus respuestas.

5. Alabe sus cualidades. Recordarles a nuestros hijos cuáles son sus puntos fuertes los ayudará a concentrarse en la elección de opciones hasta escoger la mejor para ellos. Si usted resalta sus defectos, perderán la confianza en sí mismos para lo que sea.

6. Escuche a su hijo. A menudo, el sólo hecho de escuchar a su hijo sin interrumpirlo le mostrará que ni siquiera es necesario que le aconseje: su hijo ya tiene la solución.
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