Un estudio científico sobre la comprensión del lenguaje médico por parte de la población, titulado 'El efecto Fausto' y en el que han colaborado el complejo hospitalario de Jaén, el Hospital de Torrecárdenas de Almería y el Hospital Regional de Albacete, revela que el lenguaje médico y la legibilidad de los informes clínicos de alta hospitalaria excede la capacidad de lectura de la mayoría de pacientes.
Según informaron hoy a Europa Press fuentes de la Administración sanitaria andaluza, los resultados de esta investigación, que ya obran en poder "tanto por parte de la Consejería de Salud, como de los Colegios de Médicos provinciales", servirá de base para que, en un futuro, se adecue más la jerga cientifico-técnica al nivel medio de comprensión del usuario.
Con todo, las mismas apuntaron que el Hospital de Jaén "ya es uno de los primeros centros hospitalarios que está aplicando los resultados de este estudio en pro de los usuaruios".
En concreto, una de las principales conclusiones de esta investigación, presentada en el último Congreso Mundial de Bioética celebrado en Cuenca, apunta que el nivel medio de legibilidad de los documentos sanitarios es elevado y sobrepasa, en muchos casos, la 'alfabetización en salud' de la población, según apuntó Nicasio Marín, jefe del servicio de Medicina Interna del Hospital de Jaén y uno de los autores de este informe.
La dificultad en la comprensión por parte de los usuarios "puede residir tanto en la modalidad de estilo de redacción de los informes sanitarios, como en la utilización de lo que hemos llamado 'palabras blindadas' de la jerga científico-médica, que resultan incomprensibles para la mayoría", según explicó a Europa Press Marín.
Así, algunas de estos vocablos técnicos, también llamados 'crípticos', son siglas de la tabla periódica, como Na (sodio) o K (potasio), o términos como creatinina, prión o infiltrado radiológico, que los enfermos o sus familiares en general no entienden.
Dicho estudio ha analizado un total de 166 documentos clínicos de alta hospitalaria, que representan el 7 por ciento del total de los emitidos por un equipo médico en un año, seleccionados mediante un criterio sistemático y redactados por diferentes facultativos de Medicina Interna del sistema sanitario público andaluz.
El rango diana o nivel de dificultad medio utilizado en este estudio corresponde al de un estudiante de Primero ó Segundo curso de Enseñanza Secundario Obligatoria (ESO), de 12 ó 13 años de edad.
CLASIFICACION DE LOS TEXTOS
Los informes de altas hospitalarias analizados en este estudio fueron clasificados en dos subgrupos, según el estilo de su redacción. El primero es el denominado 'descriptivo o tradicional', que es el predominante e incluye numerosos datos técnicos respecto al paciente.
El segundo es el 'analítico-narrativo', que integra esos mismos datos pero en expresiones breves y más comprensibles, como 'fallo renal', y con el grado del pronóstico médico. "Este último es el más aconsejable para la comprensión de los ciudadanos, porque integra la dimensión técnica y la personal, además de que en él se utilizan la mitad de palabras 'blindadas'", añadió Marín.
LOS MEDIOS "NO LO SOLEMOS TENER EN CUENTA"
De igual forma, la complejidad de lectura de estos documentos médicos está determinada en esta investigación de acuerdo a dos criterios. El primero, denominado 'La escala Flesch', tiene en cuenta la longitud de las palabras y de las frases, mientras que el segundo contabiliza los términos 'blindados o crípticos' utilizados en su redacción.
A tenor de todo lo expuesto, el jefe del servicio de Medicina Interna del complejo hospitalario de Jaén sostuvo que la capacidad de comprensión de un texto médico por la población general "es limitada", aspecto, reconoció, "que los médicos no solemos tener esto en cuenta".
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