¿Qué hay de mí? Los efectos del divorcio en los niños

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Según el Centro Nacional de Estadística en Salud de los EE. UU., el divorcio afecta anualmente a millones de niños. La mayoría de los padres en trámite de divorcio se hacen algunas preguntas bastante difíciles sobre el efecto que su separación tendrá sobre sus hijos y cómo ellos le encontrarán sentido a lo que está ocurriendo.

¿Cómo reaccionarán los niños ante sus padres cuando la familia sufre estos cambios? ¿Se ajustarán a una nueva pareja de sus padres, y tal vez a hermanastros? ¿Sufrirá su rendimienro escolar? ¿Se aislarán de sus amigos, sufrirán tal vez daños emocionales permanentes?

"No importa la edad del niño, él o ella tendrán mayor dificultad en adaptarse al divorcio si perciben un continuo conflicto entre sus padres", explica el Dr. Deb Huntley, profesor de psicología de la Universidad de Argosy, Twin Cities, USA. "Otros factores que se suman a esta dificultad son: pérdida de contacto con uno de los padres; dificultades económicas; cambio de domicilio; pérdida de continuidad en la escuela y las rutinas hogareñas, y problemas psicológicos del padre que obtiene la custodia".

Huntley señala que algunos estudios demuestran que el divorcio ocasiona efectos negativos en los niños; otros no han encontrado efectos significativos y unos pocos han evidenciado efectos positivos. "Las investigaciones indican que los hijos del divorcio tienen más probabilidades de experimentar problemas de conducta, más síntomas psicológicos, rendimiento académico más bajo, mayores dificultades sociales, y autoestima más baja que los niños de familias intactas", observa el Dr. Huntley. Pero muchos psicólogos y consejeros familiares advierten que la brecha entre los hijos de padres divorciados y los de matrimonios unidos es menor de lo que se piensa: los niños de ambos grupos tienen más similitudes que diferencias. La pregunta a formularse, entonces, es: "¿qué niños evidencian un impacto negativo ante el divorcio?"

Huntley explica que, de acuerdo a los resultados generales de los estudios en este campo, los varones parecen tener más dificultades en adaptarse al divorcio que las niñas, y que los niños pequeños en general sufren más ante el divorcio que los mayores. Los niños en edad preescolar muestran desventajas para comprender el significado de la separación paterna y pueden manifestar confusión y ansiedad. "No es raro observar en estos niños una regresión a etapas evolutivas más tempranas, tales como succionarse el dedo u orinarse en la cama. Suelen caer en la creencia de que si ellos se hubieran comportado mejor, el padre o la madre no se habrían marchado", añade el psicólogo.

Los pequeños que ya asisten a la escuela elemental comprenden mejor esta pérdida y pueden sentir tristeza y depresión. "Hay una fantasía generalizada de que los padres volverán a unirse. Los adolescentes pueden sentir ira y culpar a uno de los padres, pero también experimentarán inseguridad sobre su propia capacidad de mantener una relación duradera", explica el profesional consultado.

Seguidamente damos algunos consejos sugeridos por el Dr. Huntley para que los niños puedan asimilar el divorcio y nuevas situaciones familiares, más allá de su sexo o edad:

Atravesando un divorcio. La perspectiva de los hijos

1. No me pongáis en el medio. Si necesitáis hablar, por favor, hacedlo vosotros solos.
2. No me hagáis tomar partido. Ya no tenéis un marido o una esposa, pero yo aún tengo una madre y un padre. Cuando sea posible, decidme algo positivo uno acerca del otro.
3. A menos que exista una situación de abuso, permitidme estar con ambos. Tened esto en cuenta al momento de decidir dónde os váis a mudar.
4. Cuanto mejor os llevéis vosotros, mejor podré yo asimilar vuestro divorcio.
5. Preguntadme cómo lo estoy llevando y qué necesito. Incluso cuando vosotros mismos estéis trantando de adaptaros a vuestra pérdida, necesito hablar con vosotros sobre lo que está pasando.
6. Tratar de mantener inalterado el resto de las cosas en mi vida. Es estresante perder a uno de los padres debido al divorcio, pero es aún más duro cambiar de colegio, de vecindario y de casa.
7. Recordad que soy vuestro hijo. Aunque estéis atravesando un divorcio, mi función no es la de reemplazar a vuestro cónyuge o la de ser vuestro amigo. Continuad tratándome como a vuestro pequeño. 8. Si necesitáis hablar con alguien sobre lo que estáis pasando, buscad un amigo o un terapeuta. Es demasiado para mí tener que cargar con vuestro problema también.
9. No importa cuál sea mi edad, ésto siempre significará una pérdida para mí. Puedo manifestar mi pena de distintas maneras, incluso como ira, depresión, ansiedad, o tratando de llamar la atención. Por favor, ayudadme si tengo problemas.
10. Echo de menos la continuidad, la rutina y la tradición. Aunque nuestra familia haya cambiado, conservad intactas tantas tradiciones y rutinas como podáis.
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