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Alcance el umbral del EQ |
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Su éxito depende de su entorno. No puede triunfar en el trabajo o en su vida personal a menos que sea capaz de alcanzar acuerdos efectivos con los otros jugadores del partido. Desarrollar su inteligencia emocional, su capacidad de controlar las emociones, comunicarse efectivamente y resolver conflictos le dará años luz de ventaja en la competición.
¿Alguna vez ha salido de una reunión y ha tenido que preguntarle a otro de los asistentes qué fue lo que ocurrió allí? ¿Alguna vez sintió que tenía en la palma de la mano aquel contrato tan deseado y luego lo perdió sin saber por qué? ¿Ha visto que en el trabajo ascendían a alguien menos calificado y con menos experiencia que usted y no comprende cómo sucedió? ¿En alguna ocasión un compañero le ha preguntado cómo se desarrolló determinada negociación y usted no pudo explicarle el por qué de los resultados de la misma?
Perder es malo. No saber por qué se pierde es peor.
¿Qué poder puede ejercer usted sobre su vida si no entiende por qué ocurren las cosas que ocurren? Hacer las cosas bien, de acuerdo a las reglas, aplicando la razón y la lógica, y sin embargo ver cómo todo se echa a perder ante sus narices es el sentimiento más desolador en el mundo.
¿Está de acuerdo conmigo en que si usted no comprende qué lo ha llevado al punto donde está ahora, no podrá realizar los cambios necesarios para llegar a donde realmente quiere estar?
Si no entiende lo que ocurre a su alrededor, usted se encuentra desamparado. Es como un niño en un cuarto lleno de adultos que hablan con palabras grandilocuentes, deletreano usan un lenguaje que usted no comprende. Intercambian miradas y se hacen gestos, pero usted no sabe qué quieren decir. ¿Qué impacto puede tener en usted en tal situación?
Como un niño, puede echarse a llorar o patalear, hacer pucheros o tener un berrinche, insultar al otro o marcharse, pero entonces, definitivamente, usted habrá actuado como un chiquillo y como tal, no tendrá mucha más influencia. Puede que le den lo que usted desea de momento, para hacerlo callar o para deshacerse de usted, pero será recordado por los otros como alguien descontrolado, y por lo tanto no lo tomarán en serio.
Si quiere tener la última palabra (¿y quién no lo desea?) tiene que controlar su comportamiento y sus emociones. En cualquier interacción con otros individuos, la persona que triunfará será aquella con más amplio repertorio de comportamientos (y hablar es uno de ellos).
Cuando usted no es consciente de los efectos que su comportamiento ejerce sobre los demás, o cuando está cegado por las emociones, se encuentra en franca desventaja. El conocimiento es poder, pero no me refiero al mero conocimiento de los hechos, sino especialmente al conocimiento emocional. La gente compra, escoge, rechaza, busca pareja, contrata y despide basándose en razones emocionales. ¡La razón por la que veneramos a la razón es que, justamente, es muy poco común!
Usted puede incrementar su éxito notablemente si amplía su rango de respuestas, lo que depende de una inteligencia emocional altamente desarrollada. Ésta le permite leer entre líneas, donde están escritas las cosas importantes.
Controle sus emociones o ellas lo controlarán. Cada vez que reacciona violentamente ante un insulto, un rechazo o el nerviosismo de otra persona, usted es una marioneta manejada desde un hilo. Las emociones más fuertes, aquellas diseñadas para la supervivencia, funcionan inhibiendo el pensamiento racional. En un mundo primitivo ésto es útil, pero... ¿cuántas veces se enfrenta usted a un tigre enfurecido hoy en día? En el mundo actual, los verdaderos actos de supervivencia son la capacidad de pensar con claridad todo el tiempo, de controlar las emociones y el estrés de modo que NO bloqueen el pensamiento lógico.
Una vez que hemos desarrollado nuestro EQ (cociente emocional), nuestras emociones son única y exclusivamente útiles para brindarnos información vital: son una fuente de información. Puede usarlas como un mapa desplegable, para obtener datos para analizar y aplicar la lógica y el razonamiento, así como para establecer las conexiones importantes que hacen funcionar las relaciones (en los negocios o la vida privada). También podemos utilizar las emociones para olvidar esas relaciones que hacen exitosa y satisfactoria nuestra vida personal y profesional.
Generalmente, el EQ (coeficiente emocional) se desarrolla con la edad, aunque no necesariamente es así. La buena noticia es que, no importa cuál sea su edad, usted puede aprender las aptitudes para mejorar su EQ. Éste no es como el IQ (coeficiente intelectual), que ya viene más o menos establecido desde el nacimiento y está en gran parte determinado por los genes. Pertenecer al Club de los Genes Afortunados depende del azar. Ser parte del Club del Alto EQ es una cuestión de elección.
Ha dicho Warren Benis, distinguido profesor de Administración de Empresas en la Universidad de California del Sur, EE. UU.: "La inteligencia emocional es el factor más importante para el éxito, más que cualquier otro atributo, más aún que el cociente intelectual o la formación técnica".
Si lee esta cita y asume que el IQ o la preparación académica no cuentan, significará que ha sacado conclusiones precipitadas, que puede evitar desarrollando su EQ. El cociente intelectual y la preparación profesional sí cuentan, igual que la lógica y el razonamiento. El EQ (cociente emocional) domina la interfaz entre el pensamiento y el sentimiento. Uno sin el otro es igual que un barco sin timón.
La forma en que usted maneje sus emociones determinará la evolución de sus relaciones, su profesión, sus finanzas, su tolerancia al estrés, el funcionamiento de su sistema inmunológico y, en definitiva, su bienestar.
Inténtelo. La mayoría de la gente que lo hizo ha dicho: "ésta era la pieza que faltaba".
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