Las conocidas como 'depresiones primaverales' son "un mito", del mismo modo que "no existe la depresión post-vacacional", a pesar de que los ciudadanos suelen utilizar las dos expresiones y aprovechar la llegada de la primavera para echar la culpa a esta estación de la depresión y "olvidar otros problemas", según declaró a Europa Press el psiquiatra riojano Vicente Serrano.
El especialista asegura que "hay que tener mucho cuidado" porque "una depresión no nos la diagnostica un amigo que nos ve por la calle y nos dice que nos nota 'depre', sino un médico". Es necesario diferenciar entre la depresión como enfermedad y el estado de ánimo apático que puede aparecer "en cualquier persona normal".
Con respecto a estas últimas mal conocidas 'depresiones', el profesional de la psiquiatría desmonta el mito de que aparezcan más en primavera. "En ocasiones, cargamos las tintas sobre el patrón estacional, para olvidarnos de algo mucho más importante como son los estresantes psicosociales, como el trabajo, las expectativas, problemas con la familia... Le echamos la culpa al cambio de estación y eso no es así".
A pesar de que reconoció que "el cambio de luz" sí podría hacer que las personas estén "un poco más bajas", recalcó que una depresión es algo más que una caída del ánimo. "Esto que por la calle decimos de que 'estoy depre' porque me encuentro con un poco menos de energía no se puede definir como una depresión y, por tanto, no requiere ningún tratamiento psiquiátrico, requiere que dejemos pasar los días y hagamos una vida saludable".
Una depresión "requiere unas características clínicas, una duración, una alteración del sueño y de la alimentación, etc...", señaló el psiquiatra. "Es decir, que a alteraciones del estado mínimas no las podemos definir como una depresión".
En caso de duda, está "absolutamente prohibido" automedicarse. "Lo que tiene que hacer una persona que está baja de ánimo es acudir a su médico y que éste le haga una valoración clínica de cómo van las cosas". En cualquier caso "una variación en el estado de ánimo que nos permita hacer la vida normal no requiere tratamiento psiquiátrico, simplemente una valoración del médico".
En cuanto a las enfermedades que sí requieren tratamiento psiquiátrico se refirió a dos casos: los trastornos depresivos y los bipolares (aquellos en los que la persona salta de la euforia a la depresión). "Esta estudiado", dijo, "que en entre el diez y el veinte por ciento de los casos influye el patrón estacional".
Así, en los trastornos bipolares "suelen producirse más depresiones en otoño y, fundamentalmente, en invierno, y más episodios psicomaníacos o maníacos en la primavera y verano". Por su parte, los trastornos depresivos "son más comunes en invierno". "También es verdad que a veces este patrón estacional está invertido, pero no es lo normal".
En el cambio estacional, insistió, "lo que influye es el cambio de la posición de la luz solar", es decir, "las horas que nos exponemos a la luz". Por eso, "en los países nórdicos se producen más que en los mediterráneos, porque hay más variación en las horas de luz solar". De hecho, cuando se demuestra el patrón estacional, existe "un tratamiento que es la fototerapia, que es aplicar luz intensa, como los rayos UVA para ponerse moreno, para combatirlo".
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