Menú principal
Noticias
Canales
Servicios


Haciendo amigos: la primera impresión

Lukor.com
Si nunca se ha presentado a una entrevista de trabajo o a una primera cita amorosa, habrá oído muchísimos consejos acerca de la primera impresión y de cuán importante es.

Cuando conocemos a una persona, nuestro subconsciente automáticamente empieza a computar una cantidad de señales de las cuales extraeremos nuestras conclusiones. Sin duda, usted habrá conocido gente con la que se sintió incómoda de inmediato. Pero, si le preguntaran, no sería capaz de precisar por qué determinada persona no le ha caído en gracia: simplemente hay cosas que no puede explicar. Lo mismo ocurre con aquellos que en seguida nos causan una buena impresión. Nuestra mente sencillamente nos envía la respuesta a esa complicada ecuación; respuesta que no siempre comprendemos totalmente.

Es importante recordar que disponemos de entre siete y diecisiete segundos apenas antes de que la otra persona se forme una opinión de nosotros. Aunque los hechos posteriores puedan servir para que reconsidere su primera impresión, nada erradicará por completo los primeros sentimientos que ha experimentado acerca de usted. Tratándose de las primeras impresiones, no existen segundas oportunidades.

Entonces, ¿cómo podemos causar una primera impresión positiva?

La primera regla, realmente la regla de oro, es convertir al otro en el centro de atención. Todos queremos sentir que somos el centro de atención; si queremos causar una buena impresión, la clave del éxito es darle el papel protagónico a nuestro interlocutor.

Simplemente piense en las veces que ha conocido a alguien que hablaba de sí mismo sin parar. ¿Cómo se sintión? ¿Deseaba continuar en compañía de esa persona o empezó a huir de ella como de la plaga? Adivino que lo segundo.

La condición para que los otros también le causen a usted una buena impresión depende de cómo reaccionen a su gesto de darles el rol protagónico. Si lo aceptan y continúan con la conversación, se aburrirán (el "testigo" debe cambiar de mano una y otra vez, dando a cada uno su oportunidad de hablar sobre sí mismo).

Escuche lo que le digan. No tiene sentido convertir al otro en centro de atención si usted no está interesado en escucharlo. No interrumpa, pero haga sonidos y movimientos para indicar que usted está interesado en lo que le dicen. Frases breves como "¿y entonces qué ocurrió?", o "¿y qué te pareció?", son adecuadas para mantener funcionando la charla, pero lo que quiera que usted haga, no empiece a decir "Curiosamente, a mí me ocurrió algo parecido cuando..." y le arrebate el testigo a su interlocutor, comenzando su propia historia. Hágale entender por todos los medios que usted lo comprende porque ha pasado por situaciones similares, pero déjelo que él le pase el testigo cuando sea el momento adecuado para el intercambio.

Evite el "síndrome del chistoso". El humor es un buen recurso si sabe cómo usarlo, pero cuando se trata de la primera impresión, es mejor evitarlo a menos que esté absolutamente seguro de que no se meterá en terreno personal.

Obviamente, el chiste ocasional es aceptablem pero hacer comentarios "graciosos" acerca de grupos sociales específicos y situaciones que quizás usted no conozca bien, puede resultar hiriente. No importa cuán inocente pueda ser la broma, si hiere la sensibilidad del otro mejór márchese, ya que cualquier posibilidad de entablar una relación quedará anulada o muy perjudicada.

No corrija al otro.

A nadie le agrada hacerse amigo de un discutidor, ¿verdad?

Con ésto en mente, asegúrese de que su interlocutor no lo juzgue mal: muérdase la lengua si alguien dice algo totalmente contrario a lo que usted piensa o considera equivocado.

A algunas personas, la confrontación les resulta inmanejable, sin importar cuánto tiempo haga que conocen al otro. Para los que recién se han presentado, ésto probablemente perjudicará cualquier posibilidad de entablar una relación.

Hágase entender.

La gente tímida tiende a murmurar en vez de hablar, como si lo que tuvieran que decir no fuera importante y no mereciera ser oído.

Cuando esté hablando con otro, sea cual fuere la razón, será porque usted tiene algo que decir, aunque más no sea "¿Cuánto cuesta la barra de pan?", o "Lo siento, debo marcharme porque se me hace tarde".

No causará una buena impresión si el otro no puede entenderlo. ¿Recuerda lo de los primeros siete a diecisiete segundos? ¿Qué parte de ellos ha malgastado teniendo que repetir lo ya dicho? Murmurar es simplemente una pérdida del tiempo precioso destinado a la primera impresión.

Otros formarán su primera impresión también observando la forma en que usted habla. En esos primeros segundos cruciales habrán juzgado su nivel de inteligencia, su formación cultural, su nivel de educación y más. Piense de qué manera juzgaría usted a una persona que dijese "¿Qué? No le entiendo" comparada con otra que dijera "Lo siento, creo que no le he comprendido bien". No importa con cuál de los dos se sentiría más cómodo: el ejemplo sirve sólo para identificar la manera en la que formamos nuestros juicios.

Aplicar estos consejos le servirá para sentirse más confiado en encuentros sociales donde deba interactuar con gente nueva. Desarrollando estas habilidades, usted pronto será capaz de hacer amigos más fácilmente y tendrá mucha más gente con la que "pasar un buen rato".


Más artículos
Trastornos sueño Quijote
Comentarios negativos
Infarto miocardio mujeres
Amigos primera impresión
Cáncer boca
Productos homeopáticos Europa
Exposición Canina Copa Rey
Almas gemelas
Acoso escolar
Miedo causas
Acoso escolar
Soledad combatir
Familia trabajo España
Comunicación hombres mujeres
Viagra ceguera
Sentido vida
Condiciones maternidad mundo
Obesidad mórbida
Citas solteros
Mujeres trabajo familia
Directorio y buscador  

Ver tu correo
Boletín gratuito







Utilidades


 
© 2000 - Lexur