| Menú principal |
|
| Noticias |
|
| Canales |
|
| Servicios |
|
|
No tengo miedo de tener miedo |
| Lukor.com |
No tengo miedo a las alturas. Nunca lo he tenido. Tampoco tengo miedo de la montaña rusa. Ni de las ruedas de la fortuna. Sin embargo, si le temo a la muerte. No conozco a na die que no sienta miedo a morir, a menos que se encuentre en una situación en la que desee la muerte o esté listo para ella.
Veréis: no les temo a las alturas porque cada vez que me he encontrado en un sitio alto, estaba en una situación muy segura. Si estoy en un edificio alto, será detrás de una ventana o en un mirador. Confío en que los ingenieros y arquitectos que han diseñado el edificio habrán tomado las precauciones necesarias para que ningún sector del edificio se derrumbe y yo corra peligro de caer y morir.
Lo mismo me ocurre con la montaña rusa y la rueda de la fortuna. Confío en que sus constructores no habrán hecho nada contra las reglas, y que no saldré volando por los aires en el momento menos pensado. Además, tengo la certeza de que los encargados de manejar esos aparatos harán bien su trabajo y que los mecanismos no se estropearán.
Hasta aquí, todo bien. Tengo cuarenta años y nunca he sufrido ningún accidente relacionado con los elementos que mencionaba antes. Ni conozco a nadie que los haya sufrido. Supongo que puedo llegar a oír montones de historias de gente que ha caído de edificios, de montañas rusas o ruedas de la fortuna. Pero prefiero seguir siendo la excepción a la regla. Lo que intento decir es que existen sistemas de seguridad que evitan que tengamos miedo. Evito las causas potenciales de peligro: armas cargadas, puenting, boxeadores profesionales... me aparto de todos ellos.
El miedo no proviene de LA COSA... viene de NUESTRO INTERIOR.
La teoría de James-Lang sobre el miedo dice: No tenemos miedo de las cosas. Tenemos miedo de nuestra reacción fisiológica a las cosas que tememos.
Piénselo. Cuando experimentamos algo que estimula una reacción de miedo, el temor se siente en la boca del estómago. Por ejemplo: si camina sobre una superficie helada puede resbalar, pero seguramente volverá a hacer equilibrio antes de caerse. Pero un segundo después, usted experimenta la reacción física del miedo... el pánico sentido en el estómago. Incluso cuando el motivo del susto ya ha pasado. Muy interesante, ¿eh?
¿Sabe qué puede significar ésto para usted? Si supiera que puede anticipar, comprender y controlar aquello a lo que teme, ¿no le resultaría más fácil hacer cosas que le causen miedo? Le teme a situaciones nuevas, pero la realidad es que usted está inmerso en una estructura casi tan segura como el edificio alto o la montaña rusa de los que le hablaba antes. Usted le teme a la REACCIÓN.
Así que piense cuáles son las cosas que le causan más ansiedad. Piense cuán a salvo se encuentra cuando las enfrenta. Piense cuánto más fácil y mejor sería su vida si no estimulara más al miedo. Anticipe y déle la bienvenida a la respuesta del miedo... ¡Luego salga y triunfe!
|
|
|
 |
|
|
|
| Ver tu correo |
| Boletín gratuito |
 |

|