Africa, y sobre todo países como Malí, Burkina Faso, Etiopía o Chad, son los peores lugares del mundo para ser madre, y por ende, para ser niño, mientras que los países occidentales, con los escandinavos a la cabeza, constituyen el mejor lugar del mundo para que las mujeres den a luz, según el último 'Indice sobre el Estado de las Madres en el Mundo 2005' elaborado por la sección estadounidense de Save the Children, en el que se presenta un índice de 110 países en base a diez indicadores relativos a sanidad y educación.
El informe llega a la conclusión de que en aquellos países en los que "las madres sobreviven y prosperan, los niños sobreviven y prosperan". "El Indice de Madres muestra claramente que la calidad de vida de los hijos está inextricablemente ligada a la salud y la educación de sus madres", destacó el presidente de Save the Children, Charles MacCormack, subrayando que "en los países donde las madres comen bien los hijos comen bien, y en los países donde las madres comen poco, los hijos también comen poco".
Los países escandinavos encabezan la lista, como el año anterior, de los diez mejores lugares del mundo para ser madre --Suecia, Dinamarca, Finlandia, Austria, Alemania, Países Bajos, Noruega, Canadá, Australia y Reino Unido-- mientras que Estados Unidos se sitúa en el puesto undécimo, si bien mejora cuatro puestos respecto al año anterior. Destaca también los casos de Costa Rica y Cuba, en los puestos 11 y 12 del ránking, mientras que España no es uno de los países estudiados.
En la otra cara de la moneda se encuentran principalmente los países subsaharianos como Malí y Burkina Faso empatados como el peor lugar del mundo para las madres, seguidos por Etiopía, Chad, Yemen, República Democrática del Congo (RDC), Mauritania, Nepal, Gambia, y Camboya y Eritrea también empatadas en el puesto 100 de la lista.
La situación de las madres se comparó en 110 países en base a seis indicadores del bienestar de estas: riesgo de mortalidad materna, porcentaje de mujeres que utilizan contraceptivos modernos, porcentaje de nacimientos atendidos por personal médico especializado, porcentaje de mujeres embarazadas con anemia, tasa de alfabetización adulta femenina y participación de las mujeres en el gobierno local; así como en base a cuatro indicadores del bienestar de los niños: tasa de mortalidad infantil, tasa de matriculación en la educación primaria, porcentaje de población con acceso a agua segura y porcentaje de niños bajo la edad de 5 años que sufren problemas de nutrición moderados o severos.
"Las condiciones para los niños y las madres en los países situados en el final de la lista son devastadoras. Muchos niños son afortunados sólo con sobrevivir los cinco primeros años de vida y tener la oportunidad de ir al colegio", aseveró MacCormack, subrayando que pese a todo "la situación está lejos de ser desesperada".
"Los líderes mundiales han acordado ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio para combatir la pobreza, salvar vidas y construir seguridad para 2015, y estas metas pueden alcanzarse en muchos países pobres si Estados Unidos y otros países ricos hacen esfuerzos más concertados para ayudarles", añadió. En este sentido, "las organizaciones humanitarias como Save the Children están trabajando en asociación con los gobiernos para alcanzar estas metas invirtiendo en programas probados que benefician a madres e hijos en los países en desarrollo", indicó.
NECESIDAD DE MEJORAR EDUCACION DE NIÑAS
"Nuestros más de 70 años de experiencia sobre el terreno nos han demostrado que programas efectivos para mejorar la educación y la salud infantil y materna --incluida la planificación familiar-- ayudan a los niños a sobrevivir y prosperar y permiten a las naciones prosperar", resaltó. Así, según el estudio, las madres que han recibido educación tienden a aplazar su matrimonio y a no tener hijos a edades tempranas, reduciendo la tasa de mortalidad materna, y a buscar atención sanitaria para ellas y sus familias, además de animar a todos sus hijos, incluidas las niñas, a ir a la escuela.
Por otra parte, se ha constatado que el aumento de métodos contraceptivos, al tiempo que permite separar los embarazos y los alumbramientos, ayuda a disminuir la mortalidad tanto de madres como de hijos. Según el estudio, en Estados Unidos el 71% de las mujeres utilizan métodos modernos de control de la natalidad y sólo una de cada 2.500 madres muere al dar a luz y sólo 7 de cada 1.000 niños no consigue alcanzar el primer año de vida. En comparación, en Malí, dónde sólo el 6% utiliza métodos anticonceptivos, una de cada diez mujeres muere en el alumbramiento y uno de cada ocho niños no cumple el primer año.
Además, este ránking elaborado por Save the Children permite comparar las diferencias abultadas entre los países que encabezan y cierran el listado. Así, comparada con una madre de los diez primeros, una madre de los diez últimos tiene 25 veces más posibilidades de perder a su hijo en el primer año de vida y 500 veces más posibilidades de morir durante el embarazo o el parto.
Asimismo, casi uno de cada cuatro niños de los diez últimos países no está matriculado en la escuela y sólo una de cada tres mujeres sabe leer y escribir. Otra cuestión clave es la asistencia de personal experto en los partos con casos como los de Bangladesh, Etiopía o Nepal dónde a lo algo menos del 15% de los partos cuenta con personal médico. También llama la atención el hecho de que menos del 5% de las mujeres de países como Chad, la RDC o Ruanda utiliza métodos anticonceptivos.
IMPORTANCIA PARA EL FUTURO
Por otra parte, el estudio presta especial atención en su última edición al importante papel que tiene la educación de las niñas para mejorar sus situación de cara al futuro, cuando sean madres, subrayando que la inversión en la educación femenina beneficia a las generaciones presente y futura de niños y a la sociedad en su conjunto. En todo el mundo se calcula que hay 58 millones de niñas que no van a la escuela.
La asistencia de las niñas a la escuela hará que estas aplacen la edad de casarse y la de tener hijos, cuenten con más recursos para sacar adelante a sus familias, presten más atención a las cuestiones sanitarias y contribuyan a mejorar las sociedades en las que viven, participando más activamente en grupos cívicos y de toma de decisión.
El estudio hace balance de los diez últimos años en materia de educación infantil femenina en 71 países en desarrollo, y destaca los avances registrados por países como Bolivia, Kenia, Camerún o Bangladesh, mientras que otros países han experimentado en la última década un retroceso como Ruanda, Irak, Malaui o Eritrea, debido en gran medida, a los conflictos que han atravesado, al sida y al rápido crecimiento de la población.
Por otro lado, el informe trata de hacer una previsión de futuro sobre lo que ocurrirá dentro de diez año se identifica a once países en vías de desarrollo que considera tienen más posibilidades de alcanzar los Objetivos del Milenio, lograr tener familias más pequeñas y con mayor acceso a la sanidad y la educación para todos los niños. Estos países son: Bangladesh, Belice, Benín, Bolivia, Costa Rica, Cuba, Egipto, Gambia, México, Marruecos y Vietnam.
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